Al chef brasileño, afincado en Málaga, Diego Gallegos le sabe genial su primera Estrella Michelin. Conseguida el pasado mes de noviembre con su restaurante Sollo, que abrió sus puertas en 2013, su establecimiento de Fuengirola tiene por bandera una propuesta gastronómica singular: una cocina fluvial que recupera y dinamiza especies de nuestros ríos de gran potencial, como el esturión, del que Gallegos se enamoró a primera vista trabajando en Granada. “Es diferente. Dicen que somos un poco bichos raros, pero con orgullo decimos que hacemos algo distinto. El concepto es conseguir transmitir al cliente una cocina de producto, pero con productos que normalmente no podrán comer en ningún otro sitio, porque es el resultado de la investigación que hacemos con varias piscifactorías de agua dulce, buscando materias primas que no suelen estar en el mercado. Respetamos las formas pero cambiando el concepto”, define así Diego su cocina.