Este hotel, situado en Tetuán, al norte de Marruecos, guarda el secreto de una paella tres estrellas Michelin, la de Quique Dacosta en el restaurante Le Méditerranée
Situado frente a las azules aguas del Mar de Alborán, donde la costa se curva hacia Tetuán, el tercer hotel de Royal Mansour Collection emerge como un oasis camuflado entre la arena de la playa y las palmeras que se arquean por el viento.
El Tamuda Bay, con 55 suites y villas con vistas al mar, es uno de los destinos de lujo más completos de Marruecos donde el placer se sostiene entre el ritmo pausado del ir y venir de las olas, la energía del sol y un spa increíble donde el agua se convierte en arte y mimo.
De hecho, durante un tiempo, fue el secreto más celosamente guardado por las élites marroquíes que encontraban en esta playa casi escondida el mejor lugar para disfrutar de sus días de verano sin preocuparse por nada.
Y entre ellos, el propio rey de Marruecos y sus familiares que suelen ocupar en el estío la mejor suite del Tamuda Bay: la Royal de 1.700 metros cuadrados con sala de cine, hammam, peluquería y salón de piano, sólo en una de las tres plantas de la villa con piscina privada y, por supuesto, vistas al mar.
La última apertura de Royal Mansour en Marruecos se ubica justo donde Europa y África se miran frente a frente con la calma del Mediterráneo como puente. Está construido bajo la forma de un pequeño pueblo, decorado en tonos neutros y con gigantes puertas de madera y tachuelas que recuerdan a las de la Medina, en un ejemplo de artesanía tradicional muy típico de los riad de esta región marroquí.
Además, tiene cierto aire a los grandes resorts de la Riviera francesa o de la Costa del Sol, donde el dorado de la arena y el de las villas sólo se rompe por la presencia de jardines aromáticos, diseñados por el paisajista español Luis Vallejo, terrazas con plantas y sus increíbles palmeras que envuelven a los clientes en una burbuja donde el tiempo parece decidido a avanzar mucho más lento.




