Su consumo mayoritario (80 %) se realiza en Restauración Comercial (FSR+QSR), repartiéndose algo más de un 25 % en el FSR (Restaurante con Servicio Completo) y el resto de QSR (Restaurante con Servicio Rápido), conforme datos de la consultora Circana
La focaccia italiana está cogiendo peso en el mercado español. A ese pan esponjoso en su interior y crujiente por fuera, de naturaleza versátil, que puede degustarse solo, como acompañamiento o con multitud de ingredientes y de rellenos, le han echado el ojo los paladares en España.
La aceptación de este producto por parte de los consumidores está siendo muy positiva y los establecimientos de hostelería muestran una gran receptividad hacia la focaccia, aunque su implementación en el sector es aún incipiente posee un horizonte de gran recorrido por delante.
Según la consultora Circana en función de datos acumulados a seis meses (Jul-Dic 25 vs. 2024): “La incidencia de la focaccia en las visitas al canal Foodservice es todavía muy modesta, de alrededor del 0,3 % a total mercado. Su consumo mayoritario (80 %) se realiza en Restauración Comercial (FSR+QSR), repartiéndose algo más de un 25 % en el FSR (Restaurante con Servicio Completo) y el resto de QSR (Restaurante con Servicio Rápido).
También, Circana detalla que la tendencia de consumo es positiva con un crecimiento superior al 10 % en visitas absolutas y con un ligero incremento en la incidencia”.
Respecto al servicio a domicilio, “la focaccia es sin duda un plato para cenar en Uber Eats: más del 80 % de los pedidos se reciben entre las 19:00 y las 22:00 hora local, lo que encaja a la perfección con la costumbre española de cenar tarde”, comentan desde la propia plataforma. A su vez, Uber Eats señala que los domingos son los días que más focaccias se piden en la plataforma seguido de los viernes”.




