El sector se ha consolidado como uno de los partners más importantes de la Hostelería con un crecimiento en sus ventas y en su implantación en bares y restaurantes
Durante años, los snacks salados en bares y restaurantes se han percibido casi como un complemento menor, a menudo asociado a la tapa de cortesía que acompaña la caña o el vermut.
Hoy en día, sin embargo, el sector vive un momento de madurez y reinvención que lo sitúa en el centro de la experiencia hostelera y en la agenda de innovación de proveedores y operadores. “La evolución reciente confirma la solidez del sector de snacks y frutos secos en España y su capacidad para adaptarse a contextos de consumo muy distintos”, resume Carmen Rico, secretaria general de la Asociación de Snacks.
Los datos avalan este buen momento. En el año 2023, el mercado español creció un 11,5 % en valor, hasta los 3.072,66 millones de euros, y un 5,9 % en volumen, con 381.942 toneladas comercializadas, según los datos de la propia asociación que los define como una “evolución positiva” y que anticipan continuidad en 2024 y 2025.
Según las cifras más recientes del Panel de Consumo en Hogares del Ministerio de Agricultura, más del 80 % de los hogares españoles compra snacks al menos una vez al año, con un consumo per cápita en torno a 7,5 kilos anuales.
“Esta evolución confirma que los snacks forman parte del consumo cotidiano en los hogares españoles, complementando su papel más experiencial y social en el canal de hostelería”. Aunque el retail sigue concentrando el mayor volumen de ventas por capilaridad y frecuencia de compra, el canal Horeca juega un papel clave por el tipo de ocasión de consumo.
“Es en bares, cafeterías, terrazas o restaurantes donde el snack se vincula de forma más directa al aperitivo, al encuentro social, al disfrute compartido y al acompañamiento de bebidas, es decir, a momentos donde la categoría despliega todo su potencial”, explica Rico.




