Las empresas de vitrinas enfriadoras han apostado por el diseño para permitir que los clientes puedan ver qué botella de vino les sirven y a la temperatura exacta a la que está

Los enfriadores de vinos han dejado de ser piezas grandes, cuadradas y con poco estilo. La cultura y el refinamiento de esta bebida ha llegado también al aparato que permite su consumo perfecto. Por eso, las nuevas bodegas se han diversificado en su tamaño y se han integrado en el dibujo de cada bar o restaurante hasta convertirse en un elemento decorativo más que cumple una labor funcional clave: mantener los caldos en su punto.

“Cada negocio escoge la estética y el almacenamiento de sus vinotecas dependiendo de sus necesidades. Actualmente, el diseño ha hecho que las vinotecas sean unos elegantes electrodomésticos que pueden ser integrados en la decoración de los diferentes locales”, explica PVG Qlima.

En el trabajo de Vicave resalta la personalización que busca cada cliente: “Ahora se buscan murales con sus medidas concretas e incluso bodegas para entrar dentro. El pequeño armario ya se ha quedado en desuso. Lo que demandan los clientes es que sea estético y que se adapte a lo que piden. Sobre todo facilidad en las medidas porque cada uno te marca si lo quiere pegado a la pared o separado el comedor, etc”.

Para Eurofred, este cambio en la forma de elegir una vitrina u otra se debe, definitivamente, a la apuesta de los restauradores por visualizar todo el proceso de servir una copa de vino: “Las tendencias tratan de mejorar todo lo posible la visibilidad del producto, por ello se está cuidando cada vez más la estética de los equipos y se tiende a utilizar perfiles bajos y vidrios más grandes” que permitan al cliente tener su vino a la vista.

La compañía La Sommeliere/Vitempus ha apostado, de hecho, por “una nueva gama de vinotecas con un innovador diseño de colocación de las botellas que permite ver las etiquetas en toda la vitrina, lo que permite una mayor presencia de las marcas”. Ahondando así en lo que piden sus clientes: “poder servir sus vinos a la temperatura correcta, para dar un buen servicio y aumentar la venta”.

Pero los profesionales de la hostelería y la restauración están muy concienciados de que sus aparatos tienen que ser lo más ecológicos posible y eso se nota en sus demandas: “La sostenibilidad es otra de las grandes preocupaciones del sector y, por eso, dos tendencias cada vez más presentes son la utilización de gases ecológicos y luces LED, éstas últimas nos permiten, además, jugar con el diseño de la vinoteca”, aseguran en Eurofred.

Las nuevas normativas han introducido elementos que garantizan el aspecto más ‘verde’ de estos aparatos: “En PVG Qlima hemos modificando el diseño de las vinotecas para introducir el mejor aislante térmico y el gas de acuerdo con la normativa R600A”. En general, como aseguran desde La Sommeliere/Vitempus, cada vez hay más nuevos modelos con clasificación energética A para que el cliente pueda decidir ser más sostenible.

Entre pantallas digitales y luces LED, controles exactos de temperatura y motores antivibraciones, en lo que sí coinciden la mayoría de las empresas es que es necesario el filtro antiolores. “Algunos elementos del aire pueden deteriorar rápidamente el sabor del vino, sin que el corcho pueda evitarlo. El filtro de carbón activo de las vinotecas protege su vino contra los malos olores que puedan ser perjudiciales y el ventilador interno hace que la temperatura se distribuya uniformemente por la vinoteca, evitando zonas más frías y calientes”, explican en PVG Qlima.

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