El mercado de las especias y condimentos mantiene un consumo constante y en ligero ascenso aunque los esfuerzos se centran en diversificar sus usos, fortalecer la visibilidad de marca y reforzar la seguridad alimentaria

En España el uso de especias y condimentos en la cocina es un hábito muy arraigado, un gesto que aporta aroma y sabor a los platos. Y, a pesar de existir numerosas posibilidades con un abanico de opciones inabarcable, lo cierto es que en nuestro país el pimentón y el azafrán siguen siendo la cabeza más visible de las especias, con un consumo nacional del 21,7% y 6,1% respectivamente (según datos de 2016). Eso sí, ante la lenta rotación de las especias, las empresas optan por la exportación como nueva vía de negocio. Así, según datos de la Asociación Española de Elaboradores y Envasadores de Especias, a falta de conocer los datos relativos al 2017, las ventas de pimentón y azafrán fuera de nuestras fronteras en 2016 supusieron un 54,4% y 26,4% respectivamente, mientras que del resto de especias, la cifra se reduce al 19,2%. En un cómputo global, y según los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), en 2016 el sector de las especias se consolidó con un crecimiento del 7,2%, alcanzando las 55.480,99 toneladas y un valor cercano a los 116,9 millones de euros, un 5,75% más que el ejercicio anterior. Entre todas ellas, las más consumidas son el orégano, la canela, el azafrán, la pimienta y el pimentón. 

Evolución del sector

Según la propia Asociación Española de Elaboradores y Envasadores de Especias, “el negocio está en la exportación, pero en el mercado doméstico, la cultura gastronómica española y la cocina creativa que despuntó hace unos años ha permitido realzar el papel de las especias como ingrediente saborizante y elemento diferenciador de los platos. También la apertura a nuevas culturas culinarias como la mejicana, asiática o india, que tienen en la especias un referente importantísimo para otorgar una identidad propia a su cocina, ha importado recetas creativas que impulsan el uso de estos ingredientes”. Esta es una opinión compartida por la empresa Jesús Navarro, comercializadora de especias con la marca Carmencita, que diferencia dos tendencias de consumo: “la clásica o platos tradicionales, y la nueva cocina más elaborada, denominada de autor, que ha requerido el uso de especias que hasta hace unos años prácticamente ni se conocían en nuestra cocina, así como la proliferación de cocina exótica o étnica. Raramente se deja de usar algún tipo de especia. Podríamos hablar de mezclas o ayudas culinarias que triunfen o no”. Según Carlos Oliva, responsable comercial de Netasa, que comercializa en el mercado pimentón ahumado La Chinata, “la gente cada vez más apuesta por tener especias de calidad en la cocina, ya que aportan un gran sabor y aroma a las comidas”. Así lo cree también Isidro José Mateos, del departamento de ventas de José Luis Mateos, quienes venden pimentón de la Vera Vegacáceres: “el consumo del pimentón de la Vera en los últimos años va claramente al alza, ya que es muy apreciado tanto para la cocina como para fabricantes de productos cárnicos de todo el mundo”, lo que les ha llevado a tener presencia en más de 20 países.

Leer el artículo completo en la revista