El aceite de oliva virgen extra de la variedad Picual de la empresa jienense Pago de Espejo se puede degustar en los cócteles sin alcohol que se preparan en el madrileño Casa Lobo hasta el próximo mes de septiembre

El monvarietal Picual de Pago de Espejo se degusta también en cócteles y, sin alcohol, en Casa Lobo. Entre su oferta líquida, y fuera de carta, este local madrileño deleitará a la clientela hasta el próximo mes de septiembre con cuatro cócteles que llevan un ingrediente especial elaborado en una empresa que ronda su centenario, el cual se produce con manos femeninas de una misma saga familiar.    

En la actualidad, Rosario Espejo y sus hijas Rosario y Mercedes encarnan la gestión de la empresa y su actividad diaria la dirigen a obtener un Aceite de Oliva Virgen Extra de carácter Premium y de la variedad Picual, el cual se presenta en el mercado con un atractivo y elegante ‘packaging’ de color rojo identificativo de la pasión con la que realizan su trabajo. La botella cuenta con varios formatos: 500 ml, un ‘bag in tube’ de 3 litros (envasado al vacío), y otra botella de 250 ml, dirigida al canal de Hostelería, que ha sido lanzada recientemente. Estos envases reflejan además el origen andaluz del AOVE que contienen en su interior a través del mosaico decorado en los mismos. 

Para esta compañía jienense, desde su fundación, el rol de la mujer en el desarrollo de la cosecha y producción ha sido y sigue siendo esencial. De hecho, en la década de los años 20 del pasado siglo, fue la bisabuela de las hermanas Rosario y Mercedes, cuarta generación de la familia, quien impulsó la compra de la finca La Condesa, situada en la localidad de Villanueva de la Reina. Con el pasar de los años, la finca se fue desarrollando y la familia adquirió parcelas adyacentes contando, hoy en día, con 250 hectáreas. 

La finca con sus más de 8.000 olivos centenarios, se sitúa en la misma linde, algo inusual en la provincia de Jaén controlando toda la producción, desde el cuidado del olivo y la recolección hasta el envasado. Para su elaboración, seleccionan con sumo cuidado los frutos, de los cuales, destinan un 10% a envasado. La recolección de la aceituna la llevan a cabo cuando ésta aún no está totalmente madura, lo que otorga al aceite un aroma más intenso, con notas a hierba recién cortada, tomate o almendra verde. En este proceso, que se realiza entre mediados de octubre y principios de noviembre, trabajan para que el fruto llegue en perfectas condiciones; se moltura en menos de 24 horas, se extrae en frío y se envasa tras un proceso de filtrado que mantiene intactas todas sus propiedades organolépticas. Además, aplican la producción integrada que establece un límite de cantidad y tipo de fitosanitario que se puede utilizar bajo un estricto control legislativo, de forma que se asegure a largo plazo una agricultura sostenible y, al mismo tiempo, aumente el rendimiento del olivo.

 

 

Leer el artículo completo en la revista