El chef Fernando Alcalá, propietario del restaurante marbellí Kava, ha recibido el premio Cocinero Revelación 2019 en la XVII edición de la cumbre gastronómica Reale Seguros Madrid Fusión. Su cocina creativa amalgama lo mejor del producto local con la técnica global en función del mercado y de la temporada

Hay que ver lo que hace tener pasión por algo. A Fernando Alcalá, le ha supuesto un giro en su profesión. Dejó atrás el mundo de los tribunales y se adentró en la cocina de su propio restaurante, Kava, en su ciudad natal, Marbella, en la provincia de Málaga.

Fernando escuchó a su voz interior y su vehemencia por la enogastronomía se impuso en su quehacer. Trabajaba en un bufete de abogados en Suiza en el verano de 2013 cuando le surgió la oportunidad de hacerse con un restaurante sito en un local familiar. Este hecho fue el detonante y la habilidad para subirse a ese tren, que de improviso pasaba por su puerta, fue su firme decisión.

Un año después, en 2014, y a la temprana edad de 24 años, Fernando Alcalá se disponía a la apertura de su establecimiento. Un sorprendente chef autodidacta, que además transcurrió un periodo de cuatro meses en los fogones del prestigioso restaurante Arzak, en virtud de la realización de un ‘stage’ en 2015.

La ilusión y el ‘savoir faire’ han llevado a Fernando a alzarse recientemente con el premio Cocinero Revelación 2019 en la XVII edición de la cumbre gastronómica Reale Seguros Madrid Fusión. Un galardón, patrocinado por Balfegó, que supone un gran reconocimiento a su dedicación, constancia y creatividad culinaria y un nuevo impulso para seguir sorprendiendo día a día a los comensales con su cocina más viajera. En palabras del premiado: “Esto significa para mí y todo el equipo de Kava un aliciente para continuar trabajando bajo la misma filosofía y seguir creyendo en nuestro concepto como restaurante”.

Fernando innova cada día. El mercado le da la pista con sus productos y el chef despliega su libertad creativa con aromas y sabores procedentes de múltiples rincones del planeta. Por tanto, el dinamismo está servido, y la diversidad, también.

El casco histórico marbellí no solo transporta aromas de los naranjos a sus transeúntes, sino también perfumes de Oriente y Occidente que hacen soñar a los mismos. Y es que el restaurante Kava se encarga de ello. En sus platos se funden texturas, olores y sabores que dejan degustar las vivencias de su autor. Precisamente, la cocina de Kava es eso: cocina de autor. De hecho, Alcalá define a Kava como un proyecto en constante desarrollo, centrado en transmitir sensaciones a través de una cocina muy personal, fiel reflejo de sus gustos más particulares.

El restaurante cuenta con una creativa propuesta gastronómica que auna lo mejor de la tierra con materias primas excepcionales procedentes de diferentes regiones fuera de nuestras fronteras, y con la técnica global. Su carta, de carácter abierto, está compuesta principalmente por diez platos que varían cada día en función del producto de temporada y su disponibilidad en el mercado. Cada uno de ellos tiene tres ingredientes base: el principal, el secundario y el aliño, cocinados según la innovación diaria del chef. Un juego de texturas y composiciones sencillas repletas de sabor, que muestran una cocina abierta al mundo. Apertura de la que también hace gala la zona de cocina del propio local, ya que desde cada ángulo del mismo se puede observar cómo se elaboran las recetas.

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