Cuando el frío llega para quedarse en estos meses de invierno, la mejor opción tanto para tomar en casa, como para elegir en el restaurante, es un caldito, una crema o una sopa que nos recomponga el cuerpo y nos ayude a aguantar el resto de la jornada. Este es un consejo que incluso han seguido personajes de cuento tan míticos como Ricitos de Oro, una niña con tan buen paladar que sabía detectar cuál era la temperatura perfecta a la que tomar estos alimentos. Al igual que este cuento infantil es conocido por todos, los caldos, sopas y cremas, son un producto que está totalmente integrado en la cultura gastronómica española, así lo constatan los datos de la Asociación Española de Fabricantes de Salsas, Caldos y Sopas, que asegura que “el consumo per cápita se estima en 0,2 kg por persona. Además, fuentes públicas, como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, estiman que, durante el año 2013, los hogares españoles consumieron 9,7 millones de kilos de caldos y, si se estudia la evolución de la categoría en los últimos cinco años, el consumo de caldos aumentó 0,01 kilos por persona”. El motivo que la Asociación da para explicar este popular consumo es que “se trata de un alimento que se elabora principalmente a base de verduras, y de caldos de carnes y aves, que lo convierten en una combinación nutritiva y deliciosa, además de en un producto accesible y económico”.
Por su parte, el experto de Nielsen, Carlos Díaz Romero, especifica que en el pasado año “la categoría se sopas decrece tanto en volumen (-3%) como en valor (-5%) respecto al año anterior. El segmento de sopas deshidratadas, que es el más importante, decrece en volumen y en valor arrastrando así, el total Sopas como se muestra en la tabla”. Respecto a las cremas, el experto afirma que “la categoría Cremas crece tanto en volumen (+4%) como en valor (+3%) a nivel TAM respecto al año anterior. Las cremas líquidas son las más demandadas, siendo el segmento más importante dentro de las cremas, pero tanto estas, en formato líquido, como las deshidratadas crecen. Sumando las sopas y las cremas, veríamos un decrecimiento tanto en volumen como en valor de un 1%, motivado por la caída de las sopas que las cremas amortiguan. Las variedades líquidas crecen frente a las deshidratadas, pero la mayor importancia de estas últimas reduce el buen efecto de las primeras sobre el total, categoría sopas más cremas ”. Sobre la categoría de Caldos, Díaz Romero asegura que “se mantiene estable, con pequeños crecimientos en valor (+2%) y en volumen (+1%) respecto al año anterior. Si observamos qué demanda el consumidor dentro de esta categoría, el segmento líquido es el más importante en valor, y es también el que mejor comportamiento muestra, con crecimientos tanto en volumen (+4%) como en valor (+3%)”. De modo general, el experto añade que “el sabor más vendido sigue siendo el pollo, seguido de la carne, verdura y, en último lugar, el pescado, que curiosamente es el sabor con mayor crecimiento de los cuatro”.

 

 

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