En materia de pan, los hosteleros buscan la diferenciación de producto en formatos más pequeños, de distintas composiciones y variedades que aporten un aspecto más novedoso

En una cultura mediterránea como la nuestra es complicado imaginar una alimentación sin pan. Está en la base de nuestra pirámide nutricional y tenemos por costumbre acompañar las comidas con una porción. En hostelería, en la mayoría de casos, se ofrecía al comensal una ración de unos 120 gramos aproximadamente, aunque hoy en día las nuevas tendencias en esta materia apuntan hacia formatos más pequeños, de entre 25 y 80 gramos, dependiendo del establecimiento y del tipo de cliente. Son los propios hosteleros quienes demandan a los fabricantes una diferenciación de su oferta frente a la competencia, sobre todo en ciudades donde hay una alta concentración de establecimientos hosteleros y en distancias muy próximas.

Desde ASEMAC (Asociación Española de la Industria de la Panadería, Bollería y Pastelería) creen que es el fabricante quien da la respuesta a esa demanda, quien se encarga de aportar esa diferenciación al hostelero, dando un valor añadido a su servicio. “Pueden buscar un proveedor distinto, según vean el camión de reparto con una marca determinada a sus colegas de la zona. Por lo tanto, a las empresas les obliga a adaptarse constantemente para seguir innovando, lanzando productos nuevos para diferenciarse. Ello complica las labores de embalaje, por ejemplo, para mezclar en una misma caja varios tipos de panes distintos que se fabrican en líneas de producción diferentes”, asegura Felipe Ruano, presidente de  ASEMAC.

Estas diferenciaciones pasan por dos aspectos: por su composición y por las distintas variedades. Por ejemplo, en el primer caso, los panes que más éxito están teniendo en el canal Horeca son los integrales de trigo, espelta, centeno y maíz. Y, por otro lado, las variedades de pan que ofrecen los fabricantes cubren las expectativas de sus clientes con un amplio surtido. Por ejemplo: panes recubiertos de semillas, con un poco de avena, tomate, ajo, cebolla o cualquier ingrediente complementario que le de algo más de sabor, además de un aspecto novedoso. En el caso de los bocadillos, también los formatos han sufrido variaciones de un tiempo a esta parte, con panes blancos integrales, en formatos de 40 a 80 gramos y también alargados, tipo barrita.

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