Raquel Herrera García descubrió su vocación cuando tan sólo tenía 17 años. “La primera vez que trabajé en este sector fue con 17 años. Me contrataron como gogó, relaciones públicas y camarera y al poco tiempo fui jefa de barra. Ahí ya descubrí que era lo mío, pero aún no sabía que años después me atraparía el maravilloso mundo de la coctelería”, confiesa Raquel. Esta ‘bartender’, que se define como “una persona pasional que se entrega al máximo cuando realiza cualquier trabajo”, también fue domadora de caballos, pero, cuando estaba preparándose para competir, supo de que estaba esperando un bebé y tuvo que dejar su labor con estos animales.
Lo que nunca abandonó Raquel fue su amor por la coctelería. “Aunque no fue fácil combinar la noche con ser mamá, seguí manteniendo vivo mi compromiso con este trabajo”. Unas palabras que dejan entrever el carácter trabajador y constante de una ‘bartender’ por convicción.
Su carrera en el mundo de los destilados siguió avanzando y según cuenta ella misma: “empecé a trabajar como camarera en una importante sala de Barcelona, pero mi encargado fue la persona que realmente me descubrió. Me dijo que yo tenía algo especial y que tenía que mostrarlo. Así fue como me introduje de lleno en la profesión de ‘bartender’ de manera autodidacta, teniendo siempre en las manos un libro de coctelería que me regaló mi marido, aprendiendo, y exigiéndome cada día un poco más”. En la actualidad, según confiesa Raquel, tras todos estos años de experiencia “en cuestión de destilados, empecé con la ginebra, seguí con el ron, el vodka y el tequila. Hoy en día mis dos grandes pasiones son la ginebra y el tequila. Adoro todo lo que envuelve la cultura mejicana como el mezcal, el sotol, etc. Me encanta la coctelería clásica pero también me gusta darle mi toque y convertirla en mía”.
Además, de su experiencia como barman, Raquel también ha asistido a eventos en los que ha conocido a nombres destacados en coctelería. “Asistí a un Mix & Shake en Valladolid, colaboré en dos barras, y volví más enamorada de lo que aún estaba del mundo de la ‘mixología’. Conocí a ‘bartenders’ como Elisa Vidal, Tupac Kirby, Armando Espinoza, Rubén Ubric, y Jordi Bel, entre otros. Todos me trataron genial, incluso, Elisa me regaló un mortero para machacar mis ingredientes, una anécdota que me recordó a cuando era una niña y ya machacaba todas las plantas que tenía mi abuela. Fue entonces, tras este hecho, cuando empecé a jugar con los botánicos, ese maravilloso mundo de aromas y sabores donde Pepe Orts es un referente indiscutible.

 

 

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