Seguirá avanzando. A esta conclusión se llega al analizar la categoría tequila en un viaje, con paradas en Estados Unidos y España, pilotado por el especialista Jorge Balbontín. La pureza del 100% agave y la vuelta al origen con el blanco, la verdad del cristalino, y demás realidades: aditivos, chupitos y lujo

Costaría encontrar un momento histórico tan llamativo para el tequila. El mundo entero parece destinado a rendirse a los encantos del agave. Si Estados Unidos supone un mercado hegemónico sin apenas techo para la categoría, España representa un terreno fértil donde el tequila 100% agave y las propuestas de más calidad pueden arraigar. Todo es cuestión de un irresistible atractivo. La materia prima y los intangibles ancestrales de México, desde su colorida belleza a su folclore o su magnético paisaje de diversidad, son argumentos para competir con el whisky o la ginebra. El tequila ha encontrado en su narrativa el camino que otros rivales no tienen, si acaso el mezcal del que ha sabido aprovechar sus claves de venta sin dejar de beneficiarse de su propia consistencia y músculo productivo. Con la particularidad de ceñirse casi exclusivamente a Jalisco (el resto de regiones como Nayarit, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas aportan poco) y a un solo tipo de agave: el azul o tequilana Weber. Eso sí, el tequila abarca añejamientos más amplios que los del mezcal, del reposado (entre dos meses y un año en barrica) al añejo (entre uno y tres años). En todo caso, como veremos en la conversación con nuestro invitado, el tequila funciona como un imbatible catalizador emocional, un motor líquido de momentos cargados de magia a partir de la comunión entre el hombre y su comunidad con la tierra, el sol y la naturaleza. Industria aparte. 

Estados Unidos, ya decimos, marca la pauta tirando de la categoría llegando a cifras en la actualidad que parecen incluso romper lo que allí parecía consolidado: ser segunda en valor y tercera en volumen. ¿Puede el tequila encaramarse en el mercado estadounidense a la primera posición del universo destilado? En nuestro país, según datos de Espirituosos España, representó un 0,6% de cuota de mercado en 2023, una cifra que desplomaría las expectativas si no atendiéramos a la foto comparativa. España ocupa un lugar estratégico en el mercado europeo aunque sus números todavía no expresen un gran volumen. Y es que el tequila crece a un ritmo del 30%, ninguna categoría tan dinámica, en una inercia por ahora imparable. Con 2.399.561 litros en lo que llevamos de 2024, y 8.304.125 en 2023, de acuerdo con datos del Consejo Regulador del Tequila (CRT), España es ya el segundo país importador, superando a Alemania. Los 321.550.965 litros de Estados Unidos ilustran la distancia insalvable al otro lado del charco. 

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