Pese a que las tendencias y los hábitos van cambiando, la mar siempre ha sido un medio de supervivencia para el hombre por sus codiciados productos. Propiedad que sigue conservando en la actualidad y que la hace única. En España, el número de empresas dedicadas a la transformación de conservas y semiconservas de pescados y mariscos oscila alrededor de 147 empresas, distribuidas por todo el territorio nacional, en especial en aquellas zonas costeras ligadas a la pesca, como son Cantabria, País Vasco, Andalucía y Galicia, concentrándose en esta última más de 60 unidades fabriles, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescado y Mariscos (ANFACO-CECOPESCA).
“En 2013, la industria conservera española de conservas de productos de la pesca y de la acuicultura ha constatado una tendencia positiva, incrementándose el volumen de las ventas en un 3%, respecto al ejercicio anterior”, según el secretario general de ANFACO-CECOPESCA, Juan Manuel Vieites Baptista de Sousa, que explica de esta forma las causas de este incremento “el sector conservero y semiconservero de pescados y mariscos español no es ajeno a las tendencias económicas. Sin embargo, nuestro sector tiene en su conjunto, en los últimos años, un comportamiento estable y positivo, como demuestra el hecho de que hasta la fecha el grueso de las empresas haya conseguido capear la situación económica, manteniendo su posicionamiento en el mercado gracias a su esfuerzo, competitividad y un ‘know-how’ que se lleva transmitiendo desde hace muchas generaciones”. El Grupo de Alimentación Calvo puntualiza lo siguiente sobre este tema: “la crisis ha impactado el consumo en general. En el caso de las conservas, hemos asistido a un crecimiento de la marca blanca hasta límites desproporcionados. En cualquier caso, los últimos datos reflejan que la marca de la distribución está perdiendo terreno de forma más clara y muchos consumidores están volviendo a sus marcas de confianza”.

 

 

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