Coctelería_Santamaría_Bar-Business
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Santamaría, La Coctelería de al Lado es un local del centro de Madrid que tiene la creatividad por bandera en cada una de sus propuestas

Podría decirse de él que es un sitio canalla, lleno de creatividad y donde en cada rincón se respira las ganas de disfrutar, de tragarse la vida en cada sorbo, tanto por parte de los clientes como por parte del personal.
“Estábamos decididos a ponerle al local un nombre de mujer, queríamos un nombre sofisticado y elegante como son las mujeres pero a la vez atrevido. Y teniendo en cuenta que era un antiguo burdel de la calle de la Ballesta… pensamos en Santamaría”, explica su ‘bartender’ y creador Julio de la Torre.
Hace años que abrieron sus puertas en plena trasera de la Gran Vía madrileña. Un viejo barrio castizo que renacía de la mano de la moda, la gastronomía y la diversión.
Un terceto de palabras que resulta perfecto para describir esta coctelería y que marida de lujo con el mejor de sus secretos escondido en cada lámpara verde que ilumina el local: el amor por la mezcla.
El proyecto Triball, que pretendía convertir la zona de Ballesta en una especie de Tribeca neoyorquino, ofreció a los creadores la oportunidad de reunir en los viejos locales las ideas más innovadoras en cada uno de sus sectores. Al mismo tiempo, atrajo a un público decidido a buscar lo último en el vestir, en los platos y en las bebidas. Un caldo de cultivo perfecto para Julio de la Torre y sus ideas.
Así, en 2010, en un viejo burdel, con una barra de fabricación artesanal, de cuero 100% vacuno y con el sello del local marcado a fuego en el centro (una cabra), y llena de lámparas repartidas por los reservados, nació Santamaría, La Coctelería de al Lado, teniendo en cuenta que la creatividad, los destilados y el arte encontrarían en la coctelera su punto de unión.
“Desde 2010, Santamaría ha sido y sigue siendo un lugar donde disfrutar de un buen cóctel y escuchar buena música, en el mejor de los ambientes de Madrid”, describe así Julio de la Torre los puntos fuertes del local.
Para la carta, su creador tenía claro que había que combinar “una coctelería sencilla, clásica pero que se fuera adaptando a los nuevos tiempos”.
De la Torre dio libertad a todos sus ‘bartenders’ para “hacer nuevas creaciones a diario y desarrollar su ingenio en todo momento”, eso sí, siempre teniendo presente que el objetivo final es satisfacer el gusto del consumidor.
Normalmente, cada seis meses aproximadamente, se puede disfrutar de nuevas mezclas, todo depende de cómo vayan de inspiración los ‘bartenders’. Pero el local se ha propuesto tener un abanico de nuevos cócteles para verano y para el invierno.
Y es que Santamaría siempre ha querido ser un local abierto a todo el público, desde el que prefiere un cóctel clásico hasta el que quiere probar algo nuevo en cada visita. “Buscamos clientes que sean capaces de apreciar un buen servicio y una coctelería de alta calidad a un precio asequible”, explica el ‘bartender’.

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