Una de las tendencias más aclamadas de los últimos tiempos en materia gastronómica son los alimentos nutricionalmente saludables, que aporten beneficios a nuestro organismo, además de que sean también sabrosos.

Es una de las demandas más escuchadas en prácticamente todos los sectores, y lo es también entre los fabricantes de salsas. Estas empresas toman el pulso al consumo en hogar y hostelería, y han sabido adaptarse a las exigencias del mercado, que tienden a aunar estas dos variables: sabor y salud. En el primer caso es porque se trata de “la quintaesencia de una salsa, su razón de ser; y salud porque prima el cuidado y bienestar personal a través de los alimentos que tomamos”, resumen en Culinarios, la Asociación Española de Productos Culinarios que engloba a fabricantes de salsas, caldos y sopas, y platos preparados.

En materia de salsas, esta asociación considera que la innovación en este sector ha permitido unos ingredientes sostenibles, más respetuosos con el medioambiente y mejorado su perfil nutricional; ingredientes con el sello Clean Label que facilitan la comprensión por parte del consumidor, pero sin perder su reclamo principal: hacer el plato mucho más sabroso. 

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación aporta datos relativos al consumo en el hogar que pueden darnos una idea de las tendencias actuales en esta solución culinaria. En 2019 el volumen total de salsas consumidas en nuestro país fue de 122.181.920 kilos por un valor de 463.732.150 euros; un 1,7% y 3,9% más que en 2018, respectivamente. Las más consumidas, en orden descendente, son las clásicas: tomate frito, mayonesa y kétchup. Este “tridente” suma casi dos tercios del volumen total consumido, aunque se abre un campo a las denominadas “otras salsas” que congregan recetas étnicas como las asiáticas o americanas, que desde hace años experimentan crecimientos importantes y aportan innovación en las cartas. En 2019, por ejemplo, esta categoría creció un 7,4% en volumen y 8,6% en valor, liderando el crecimiento de todas las demás salsas, hasta alcanzar los 45.309.400 kilos y casi 240 millones de euros, respectivamente. 

De las categorías analizadas, además de ésta última que aglutina los sabores internacionales, solo la mostaza experimentó un crecimiento notable con respecto al año anterior, llegando a producir 3.188.800 kilos y más de 13 millones de euros de facturación. Las categorías de mayonesa, mayonesa ‘light’ y kétchup sufrieron, sin embargo, caídas en ambos términos, aunque siguen siendo los líderes indiscutibles entre las opciones preferidas por los consumidores. Esto se debe, en definitiva, a que son “productos fáciles de aplicar y combinar, fáciles de conservar, con plenas garantías sanitarias y con alto nivel de innovación en las nuevas propuestas lanzadas al mercado”, concluyen en Culinarios. 

Los datos aportados por la consultora Nielsen y facilitados también por esta asociación reflejan datos ligeramente distintos que pueden tener una explicación en el momento analizado. Su período de análisis abarca un TAM de 52 semanas comenzando en abril de 2019 y finalizando en abril de 2020; momento en el que el país atravesaba la primera ola del coronavirus y el consumo en hogar crecía en muchas categorías debido al confinamiento decretado por el estado de alarma. 

Leer el artículo completo en la revista