El ron Santísima Trinidad 15 años en el ‘portfolio’ de Amer Gourmet

Beber Santísima Trinidad es imbuirse en el alma de una isla que se mece al ritmo del son caribeño. Todos los productos de esta casa de rones cuentan con la Denominación de Origen Cubana, llevando incluso un control más exhaustivo de lo exigido para conservar la autenticidad de sus bebidas. Destaca Santísima Trinidad 15 años tanto por su sabor especial, con su toque auténtico que evoca el olor a tradición, como por recrear las recetas que los maestros roneros cubanos llevan transmitiendo de padres a hijos desde que empezaron a destilar.

Su autenticidad nace del aguardiente, la base de los rones cubanos, que se convierte en su distinción característica. Sin embargo, este ron Premium es notablemente más suave porque la mezcla es más delicada y sutil ya que se re-envejece en una etapa que el maestro ronero llama de nivelación y donde se integran y armonizan los diferentes alcoholes.

Y es que no todos los rones cubanos son iguales. El Santísima Trinidad 15 años está elaborado en tres etapas de añejamiento, con la quietud de quien espera conseguir su máxima elegancia en el sabor, en el color, en el aroma. Hasta convertirlo en un soplo de Cuba.

Santísima Trinidad toma el nombre de la ciudad donde está ubicada su destilería. Una bella ciudad colonial donde su iglesia y sus plazas agradecen cada mañana la bendición con la que le premian los dioses. Fue fundada en 1944 y desde el principio apostó por realizar un ron suave, el primero en la isla, de una forma artesanal para conseguir un trago único, que se bebe sin necesidad de mezclarlo con nada si se quiere disfrutar de sus matices.

Su deseo de continuar con el buen hacer de sus mayores, con su tradición, han hecho que Santísima Trinidad 15 años gane más matices por el camino. Es difícil percibir toda la música de una isla que se mueve al ritmo del mar en una sola partitura. Santísima Trinidad 15 años recoge todas estas sensaciones en una botella, definiendo la vida de la isla.

La esencia de la isla y la tradición de esta bebida sigue conservada en manos de los maestros roneros, expertos cultivados en todas las materias del ron, desde el destilado hasta el ‘blending’ y el envasado, y que son los que controlan los procesos de producción y los que saben cómo mantener a salvo el tesoro cubano. En Santísima Trinidad cuentan de hecho con su propio maestro ronero que vigila que se continúe con la herencia recibida en un proceso genuino para trasladarlo intacto en el futuro.

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