El sector olivicultor español sigue siendo el más destacado en el mundo, aunque el consumo interno es muy sensible a la variación de precios. Las fuertes sequías de las últimas campañas han reducido la producción y aumentado las ventas por valor

España lidera la producción y exportación mundial de aceite de oliva. Ello es motivo de orgullo nacional, pues no siempre fuimos capaces de vendernos tan bien. Durante el régimen franquista, el aceite solo podía exportarlo el Estado, lo que hizo que nuestro país “desapareciera del mapa” y volviera después a posicionarse con mucha desventaja con respecto a otros países productores. Por este motivo, el trabajo que lleva décadas realizando la Interprofesional del Aceite de Oliva Español se ha centrado en comunicar más y mejor al consumidor las bondades y beneficios para la salud del consumo de zumo de aceituna, así como en extender la cultura del aceite de oliva porque, en palabras de Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, “la realidad es que ese conocimiento dista mucho de ser el que corresponde al primer productor mundial”.

En España, se produce cerca del 50% de los aceites de oliva del mundo, es decir, una de cada dos botellas que se consumen en el mundo contiene aceites de oliva de nuestro país. Además, España acapara el 25% de superficie de olivar del mundo, donde se cultivan más de 262 variedades propias del país. Tal y como explica Teresa Pérez, “la producción media se sitúa en torno a 1.300.000 toneladas, aunque varía mucho dependiendo de las campañas, en función de la climatología.

 

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