Abre a las afueras de Madrid El Cucufate, un restaurante ambientado en una casa abandonada con la música como leitmotiv. Luce siete especialidades: cerveza artesana propia, coctelería de autor, conservas, embutidos, quesos, ‘pizza’ Chicago y parrilla al carbón

El Cucufate, el nuevo restaurante ha abierto en las afueras de la capital, pretende desconcertar al público y romper las normas, ya que en torno a sus mesas nada es lo que parece.

Desde el exterior, una gran pantalla de ‘led’ reproduce el universo de El Cucufate y marca la ubicación de este restaurante que, estéticamente, parece una vivienda antigua y abandonada. Un pasadizo da la entrada a este lugar, donde figuras triangulares devuelven la imagen transformada, paredes que tienen oídos, cuadros que cambian de personaje según la perspectiva desde la que se observa o cabezas de ganado con luces de neón que cuelgan de las paredes: un espacio lleno de simbolismos y elementos extravagantes unidos por la música, que cambia cada día y abarca todos los estilos musicales, pero alejados de la música comercial. Lámparas creadas con instrumentos musicales o muebles de cocina antiguos completan la estética de una casa llena de sorpresas, incluso en los baños con forma de cabina.

De izquierda a derecha se observan unos grandes bidones de cerveza artesana, La Cucufate, fabricada en Aranda de Duero en colaboración con Cerveza Mica: son 14 cervezas que se sirven en grifo con sugerentes nombres como La Rubia, La Morena, La Sosita (sin alcohol) o la Pija Imperial. Para acompañar el almuerzo o la cena El Cucufate propone cócteles de autor, diseñados por Lolo Remeseiro. La oferta gastronómica incluye conservas, embutidos (tanto españoles como italianos),  quesos, con una carta de entre 20 y 25 quesos, ‘pizza’ Chicago, la única variedad que se trabaja en el local, con un toque ‘gourmet’ y sano, junto con cortes de carne a la parrilla. En cuanto al pescado, solo está disponible el pescado del día, en función de la oferta del mercado. Para terminar, toda la pastelería es elaborada artesanalmente y está protegida con una gran cristalera que permite disfrutar del espectáculo desde cualquier rincón de El Cucufate.

Detrás de este proyecto se encuentran cuatro amigos que un día decidieron hacer algo diferente. Para su desarrollo, contaron con la interiorista Angélica Sanz, del Grupo Perpendicular, quien planteó un diseño atrevido y triunfador, impulsando a Alberto Alcalde y sus socios a dejarse llevar por la imaginación hasta un lugar sin límites.

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