Los fabricantes de sopas, cremas y caldos apuestan por las recetas caseras e ingredientes naturales, aunque han sabido adaptarse a los gustos regionales. Los caldos y sopas líquidas lideran el crecimiento por volumen

Los platos de cuchara han ocupado, desde siempre, un lugar destacado en la alimentación de nuestro país y en todo el mundo. La elaboración de platos líquidos, en este caso, abarcan innumerables recetas adaptadas a las distintas culturas, ya que permiten la incorporación de todo tipo de alimentos en combinaciones nutritivas y sabrosas. Por eso, el mercado de sopas, cremas y caldos mantiene una tendencia de crecimiento moderado, siendo uno de los más estables de nuestro país. Las tres gamas tienen factores en común, aunque sus diferencias radican en los ingredientes con los que se obtienen y el proceso que se lleva a cabo para su elaboración, algo que ya recoge la normativa Real Decreto 2452/1998, de 17 de noviembre, por el que se aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, distribución y comercio de caldos, consomés, sopas y cremas. Los caldos, en primer lugar, son productos líquidos claros y poco espesos, que se obtienen cociendo agua y determinados ingredientes, o reconstituyendo una mezcla equivalente de ingredientes deshidratados. Las sopas, por su parte, son productos más o menos líquidos o pastosos, obtenidos de la misma forma que los caldos, pero en este caso, pueden incorporar pastas alimenticias, harinas, sémolas y otros productos amiláceos, así como productos alimenticios de origen animal o vegetal. Entre los ingredientes más comunes utilizados para las sopas y cremas se encuentran el agua, la carne, el pescado, las legumbres o los cereales. En el caso de las cremas, se trata de productos de textura fina y viscosa, obtenidos de la misma forma que los caldos, consomés y sopas, pero con los ingredientes licuados o triturados. Todos estos alimentos se pueden encontrar en distintas presentaciones: listos para su consumo (con o sin calentamiento previo), condensados y concentrados (líquidos, semilíquidos o pastosos que después de su preparación se transforman en preparados alimenticios), deshidratados (productos secos que requieren una preparación siguiendo unas determinadas instrucciones antes de ser aptos para su consumo), o congelados, que pueden requerir calentamiento después para convertirse en el producto deseado.

Estas elaboraciones culinarias funcionan tanto a modo de ingrediente base para elaborar otros platos como de entrante o plato principal. Por este motivo, su versatilidad las convierte en elementos fundamentales de nuestra dieta. Agustín Roqué, secretario general de CULINARIOS (Asociación Española de Productos Culinarios) observa un crecimiento de la categoría de caldos, sopas y cremas, tanto en el Hogar como en el canal Horeca. En su opinión, este aumento se produce por el trasvase de la cocina casera a las propuestas que facilitan y flexibilizan la decisión de incorporarlos en el menú.

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