La gastronomía ha hecho de la comida un espectáculo que necesita un recipiente a su altura para ser apreciada en todas sus dimensiones. Por eso, las empresas de vajillas apuestan por platos cada vez más coloridos, con superficies diferentes o simulación de ‘handmade’

Los responsables de los restaurantes y hoteles son cada vez más conscientes de que sus creaciones culinarias merecen ser enmarcadas en un buen recipiente para que el servicio sea una experiencia global para el cliente, pero sin renunciar a lo que tradicionalmente le han exigido a sus vajillas.

Por eso, los platos se han convertido en un objeto de deseo para quienes quieren dar lo mejor en la mesa y diferenciarse en este aspecto también de la competencia.

Todas las empresas del sector coinciden en que las últimas tendencias en decoración que han salido al mercado este año siguen las pautas de platos de colores vivos, de estilo ‘vintage’, con apariencia de haber sido hecho a mano, o hechos a mano, e inspirados en la naturaleza.

“Se sigue fabricando en porcelana, aunque ya hay líneas que mejoran sus procesos de elaboración y que hacen este material mucho más resistente y duradero”, asegura Klimer.

El sector Horeca valora a la hora de elegir los nuevos platos de sus locales el equilibrio entre la belleza del recipiente y su resistencia. Y sobre todo, como recuerda la compañía Porvasal, “que se puedan apilar y que no pesen mucho. La ligereza es un valor a tener en cuenta”.

“Los clientes buscan obtener un plato resistente, duradero pero con diseño”, explican desde Dudson Irei, una de las empresas que ha apostado por creaciones en vitroporcelana para crear “platos con garantía antiesportillamiento”.

Desde la firma Villeroy&Boch, aseguran que es muy importante que dentro de su oferta “cada cliente encuentre el producto que realmente se adecue a sus necesidades, cada vez más variadas, y que van desde el ‘fine dinning’, ‘banqueting’, ‘catering’, etc”. Eso sí, las peticiones se mueven en baremos parecidos como “calidad, estética, imagen de marca y diseño especial para conseguir crear un ambiente que distinga a su local frente a la competencia”.

Los restaurantes que abren sus puertas ahora quieren unos platos especiales, diferentes, que aporten personalidad al local y, sobre todo, que no sean los mismos que se utilizan en todos sitios. Estas demandas han supuesto un reto para los fabricantes que les ha llevado a un gran desarrollo creativo en sus nuevas colecciones.

“Siempre estamos en continuo lanzamiento de novedades, y más ahora con el ‘boom’ que tiene la hostelería donde casi a diario se abren negocios. Hay que tener en cuenta que lo clásico nunca muere y actualmente está la tendencia de volver a lo antiguo, a los platos blancos con alas, personalizados con filos de color negro o con el logotipo del negocio”, dicen en Klimer.

La empresa García de Pou advierte que en las vajillas de restaurantes ha entrado, para quedarse, la conciencia ecológica y del reciclaje: “Lo último son las vajillas de caña de azúcar que es una alternativa ecológica a los platos de cartón convencionales, desde los modelos más clásicos hasta la forma más moderna. Esta línea de platos, bandejas, boles y envases no son tóxicos y resisten entre -18 ºC a +150 ºC”.

Con las idas y venidas de las modas, entre los platos nunca ha acabado de morir el duralex ni las vajillas de acero esmaltado, que vuelven a tomar brío.

Otra de las novedades que han detectado los fabricantes en el sector Horeca es el concepto ‘mix&match’, es decir, mezclar elementos de gamas diversas para “conseguir un efecto de sorpresa en el cliente”.

Además con este sistema, se multiplica el uso que se le da al servicio y se pueden reutilizar elementos que han quedado descolocados, como recuerdan desde Villeroy&Boch.

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