Sicilia y Nueva York se encuentran en Madrid en S!racusa, un local que recupera los antecedentes históricos de la ‘pizza’. Pinsa significa compartir, comer con las manos, disfrutar de la buena mesa, en una propuesta desenfadada y divertida, a modo de “pinsería americana”

Si hay una comida capaz de unir civilizaciones y generaciones, esa es la ‘pizza’. Esta elaboración que deriva de la ‘focaccia’ tiene sus antecedentes históricos en la ‘pinsa’, todo un icono en la gastronomía italiana cuyo ritual de consumo va siempre vinculado a las celebraciones. ‘Pinsa’ significa compartir, comer con las manos, disfrutar de la buena mesa. Por eso, S!racusa abre sus puertas en Madrid para redescubrir este clásico en una propuesta desenfadada y divertida, a modo de “pinsería americana”.

En S!racusa, la ‘pinsa’ es la reina, Su masa ovalada se prepara con una mezcla de harinas vegetales naturales (soja, arroz, trigo) y aceite de oliva virgen. El resultado es una base más ligera y crujiente con una fermentación que alcanza las 72 horas y que resulta especialmente digestiva. Sobre ella, se degustan auténticas delicias ‘gourmet’: embutidos italianos, carnes como ‘porchetta’ (cerdo sazonado y asado al horno) o ‘pastrami’ de ternera o atún en salmuera y ahumado, además de otras elaboraciones con guiños locales como la ‘Pinsa de Setas y Bull Negra’ (butifarra de cerdo) o la Siracusa, con ‘bull’ blanca, salsa romescu y parmesano. La propuesta se redondea con ‘pinsas’ vegetarianas. Para completar la experiencia con S!racusa, la carta propone platos habituales de Nueva York revisados como ‘Spaguetti Meatballs con toque picante y bechamel’, entre otros. El apartado de ensaladas también depara sorpresas, así como el de bocadillos.

En el apartado de bebidas, la presencia de lo mejor de ambos lados del charco se mantiene con una divertida selección de vinos italianos y californianos, pensados especialmente para acompañar las ‘pinsas’. Además, el restaurante cuenta con su propio ‘coupage’ elaborado especialmente para la casa.

S!racusa busca transmitir la tradición italiana y su gusto por los encuentros alrededor de la mesa en un entorno contemporáneo con diferentes ambientes y paredes llenas de pósteres y carteles removibles de conciertos y películas listos para llevárselos a casa.

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