La categoría de licores experimentó un aumento en su consumo del 2,4%, representando el 21% del total del mercado español de bebidas espirituosas en cuanto a ventas por volumen el pasado año. La subcategoría de crema evoluciona muy bien en ambos canales tanto en volumen como en valor, y la de frutas decrece debido a Hostelería

Si se habla de versatilidad, deviene obligado señalar la capacidad de adaptación de los licores de frutas y los de crema. Estos productos son ideales para tomar no solo como el clásico chupito de sobremesa, sino también degustados solos, con hielo, combinados con refrescos, como copa nocturna y, por supuesto, como ingredientes en las mejores cocteleras. Sin pasar por alto su gran contribución en la repostería y en la cocina.

Atractivos a la vista, delicados en su aroma y gusto, calidad y artesanía en su elaboración, naturalidad, diversidad, además de tradición y modernidad son notas que los distinguen, y que les hacen contar con un amplio espectro de consumidores. Una tradición de cientos de años. De hecho, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE), establece que se puede asociar la historia de esta categoría de bebidas a la del nacimiento de los aguardientes en el siglo XIII y, en particular, a la necesidad de dotarlos, mediante el añadido de azúcares, de un sabor más dulce, de trago más fácil y, por tanto, apto para una mayor variedad de consumidores, sobre todo cuando el objetivo era agradar o hacer más atractivo el uso medicinal dado a muchos de los espirituosos de la época”.

Asimismo, la FEBE detalla que “los licores se caracterizan esencialmente por su sabor dulce y su textura densa. Se elaboran usando como materia prima cerezas, arándano, mora, espino, anís, menta, cítricos, lácteos, etc. Dichos alimentos se añaden al alcohol, a un destilado o a otra bebida espirituosa para aromatizarlos. El licor resultante tendrá un grado alcohólico mínimo de 15 % vol. y tan solo se permite añadirle sustancias y aromatizantes que sean naturales o idénticos a los de los alimentos utilizados. En los casos en los que el contenido en azúcar sea igual o superior a los 250 gramos por litro podemos llamar al licor crema”, refleja la Federación Española de Bebidas Espirituosas.

Los licores de frutas y los de crema gustan en el mercado español. En cuanto a materia económica se refiere, y según el Informe Socioeconómico elaborado por la FEBE relativo al ejercicio de 2018, la categoría de licores representa el 21% del mercado total de bebidas espirituosas en nuestro país en cuanto a ventas por volumen; habiéndose experimentado una variación en el consumo de un + 2,4% respecto al año anterior.

Por su parte, tal y como detalla Daniel Herrera, ‘consultant client executive’, de la consultora Nielsen, “La categoría de licores continúa con muy buen comportamiento tanto en volumen como en valor, gracias al canal de Alimentación. De la subcategoría crema, cabe decir que está evolucionando muy bien en ambos canales y en ambas variables, mientras que frutas decrece debido a Hostelería”.

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