Los caldos y sopas líquidas lideran el mercado en Horeca. Las cremas de verduras están cada vez más valoradas y es en ellas donde se introduce mayor innovación, aunque los profesionales exigen en todos estos productos de calidad y saludables, que aporten valor, que sean fáciles de preparar o que estén listos para consumir

En días de frío, las sopas, cremas y caldos resultan platos sabrosos y muy reconfortantes que ayudan a combatir las bajas temperaturas. Tanto si se utilizan como primer plato como si son utilizados como base para otras elaboraciones, lo cierto es que son productos que no faltan en la mayoría de las cocinas.   

Existen diferencias notables entre estos tres tipos de platos de cuchara. Según la Asociación Española de Productos Culinarios, los caldos son productos líquidos, claros, poco espesos, obtenidos cociendo con agua una serie de ingredientes o reconstituyendo una mezcla equivalente de ingredientes deshidratados; las sopas son productos más o menos líquidos o pastosos obtenidos de la misma forma que los caldos pero pudiendo llevar incorporado, además, pastas alimenticias, harinas, sémolas y cantidades variables de otros productos alimenticios. Por último, las cremas son productos de textura fina y viscosa, constituidos por los mismos ingredientes que los caldos, consomés y sopas.

Los datos de consumo en el hogar facilitados por dos consultoras pueden darnos una idea sobre cuales son los productos más demandados por los consumidores en esta materia.

Los caldos, a examen

Según los datos facilitados por la consultora Nielsen, en el caso de los caldos líquidos y deshidratados, las ventas por volumen cayeron un 1,5% en 2017 con respecto al año anterior, quedando un registro de 473.194.000 litros (el total de caldos), mientras que el valor de las ventas de los caldos deshidratados aumentó un 4% hasta quedar en 205.242.000 euros. Carlos Díaz Romero, ‘senior client consultant’ de Nielsen, analiza estos datos: “la categoría de caldos crece en facturación gracias a la buena tendencia que siguen manteniendo los caldos líquidos, mientras los caldos deshidratados impactan negativamente sobre la evolución en volumen y facturación de la categoría, que el crecimiento en volumen de caldos líquidos no son capaces de compensar. La mayor percepción de naturalidad en los caldos líquidos y el punto de conveniencia que tiene al ser un producto listo para servir pueden estar siendo un factor importante en el momento de decidir entre comprar un caldo líquido o un caldo  deshidratado de sabores tradicionales; especialmente viendo los esfuerzos de comunicación por parte de los fabricantes, tanto en anuncios como en los propios ‘packs’, para transmitir conceptos como casero, natural o bio/eco”.

La consultora Iri Worldwide, por su parte, desgrana aún más los datos de consumo en esta categoría. Dejando a un lado las pastillas de caldo, que han experimentado un descenso del 4,79% del valor en volumen y un 3,98% del valor en ventas durante el 2017 (en comparación con el año anterior), los caldos líquidos han aumentado notablemente sus ventas en volumen (+26,40%), aunque apenas las ventas en valor (+0,61%).

El consumo de sopas y cremas

Según la información facilitada por Iri Worldwide las sopas deshidratadas son las únicas de todas las categorías que experimentan un descenso en el consumo, principalmente en las de sabor a pollo o ave, las más adquiridas por los españoles. Por el contrario, ha aumentado el consumo de sopas de conservación en ambiente durante el 2017, algo que se refleja tanto en las ventas por valor como por volumen (4,89% y 4,19% respectivamente). Es especialmente notorio el subsegmento de verdura, el que más ha crecido, aunque no se quedan atrás las variedades de pollo o ave, pescado y resto de sabores. De igual forma, las sopas refrigeradas también han aumentado sus ventas por un valor de (+18,31%) y un volumen de (+15,48%), haciéndose notorio, sobre todo, en el gazpacho y el salmorejo.

Con respecto a las cremas, Carlos Díaz Romero, ‘senior client consultant’ de Nielsen, cree que el segmento deshidratado, como ocurrió el año pasado “mantiene su mala tendencia, perdiendo demanda y facturación. En cambio, el segmento de cremas líquidas sigue con su buena tendencia de los últimos años, impulsada tanto por las cremas de conservación en ambiente como refrigeradas. Este crecimiento se mantiene apoyado por formatos que se adaptan más a las diferentes tipologías de hogares españoles, el ser un alimento listo para servir, saludable y con una mayor gama de productos procedentes de agricultura ecológica, bio, etc., apostando por ello tanto fabricantes locales como multinacionales y adaptándose a las nuevas necesidades del consumidor”.

 

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