Junto a su marido Jon regenta el Kafe Antzokia Musutruk, una coctelería “de pueblo” en la que puedes tomar un cóctel “de la mejor capital”

Noelia Serna cogió los vasos y la coctelera por primera vez para sacarse un dinero extra. Un sábado cualquiera empezó a compaginar unas horas en el bar con su trabajo de relaciones públicas y “veintitantos años después” sigue, en cuerpo y alma, detrás de la barra de su bar, el Kafe Antzokia Musutruk, en Gernika (País Vasco), inventando y agitando.

“Mi marido y yo dejamos nuestros trabajos propios fijos para montar el Musutruk y llevamos 15 años, ya para 16, con él”, recuerda con una risa honesta que muestra el estado de felicidad en el que se encuentra el local.

Noelia explica con su energía frenética natural que las reglas básicas de un ‘bartender’ para su aprendizaje es observar, preguntar y probar. El viejo método de acierto y error. “Empiezas de forma autodidacta, aprendiendo de los camareros que te rodean. Luego te vas metiendo cada vez más en el mundo de la coctelería y te formas. A nosotros nos influyó mucho un camarero con el que trabajamos que venía de Londres, con esa onda nueva, y al segundo año de tener el bar ya contábamos con una carta básica de coctelería para nuestros clientes”.

De ahí, viajar, conocer gente, moverse… e intentar hacer algo diferente. “Pensamos que no tenía que ser un bar al uso. Y empezamos a hacer exposiciones, presentaciones, conciertos, monólogos, escaparates. Le damos al local una perspectiva más sociocultural, polivalente, que nos permite un mayor desarrollo personal”, añade.

Noelia y Jon siempre han tenido muy claro que lo que querían hacer en su espacio tenía que ser completamente compatible con dónde querían vivir, su tierra. Así que apostaron por Gernika, su tierra, desde el principio. “Estamos en un pueblo y tienes que luchar más porque se olvida de ti mucha gente pronto. Pero yo siempre cojo de referente en esto a Ferran Adrià: para llegar a su restaurante había que coger un camino de cabras y la gente iba y estaba siempre lleno”, bromea.

Y es que esta ‘bartender’ recuerda que no sólo los pueblos se están subiendo a la coctelería de altura sino que las marcas están mirando, cada vez más, a las pequeñas ciudades para llevar sus novedades hasta el último cliente casi al mismo tiempo que en las grandes ciudades. “Hay veces que en pueblos pequeños se vende más de una marca que en los locales de una ciudad porque tienen mucho potencial”, advierte.

Noelia Serna asegura que todas sus creaciones salen de su ADN, de una profunda forma de ver la vida y de entender la coctelería muy especial. “A mí me gusta mucho hacer cócteles con cerveza, es uno de los símbolos de identidad de mi carta. Pero también el uso de productos naturales como la leche de avena, la de almendra…”. Aunque reconoce que en sus inicios fue la reina de ‘kalimotxo’, “aquí era obligado saber hacer bien esa primera mezcla”.

Esta ‘bartender’ ha apostado, y mucho, por dominar el ‘gin tonic’. “El primer trago que creé fue para un concurso de Schweppes y era un ‘gin tonic’ con un licor libanés que se llama Arak”, aclara. Y la mezcla gustó porque Noelia se ha convertido con esta especialidad en Campeona de la Zona Norte del ‘Mejor Gin tonic de Schweppes’ en la edición de 2014 y Subcampeona estatal; Campeona de la ‘Word Class Competition’ en esa misma área dos años después y entre medias, en 2014 y 2015, fue Subcampeona del concurso ‘Beefeater’.

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