Ubicado en la mítica Cervecería de Correos, llega con la intención de recuperar la esencia de las cervecerías madrileñas, de los bares y barras más tradicionales de la capital y hacer que vuelva la vida de tasca 

Llega a la capital española Bareto (www.baretomadrid.com), de la mano del Grupo Barbillón (hermanos Sánchez de Amo) y el empresario hostelero Nacho Horcajada, con la intención de recuperar la esencia de las cervecerías madrileñas, de los bares y barras más tradicionales de la ciudad y hacer que vuelva la vida de tasca.

Bareto nace en el mismo local que ocupó la antigua cervecería de Correos, en pleno Paisaje de la Luz (C/Alcalá, 55), un lugar que desde mediados de 1920 y durante casi 60 años congregó a políticos, escritores y artistas. Aquí y en el contiguo café Lion se dieron cita los de la Generación del 27, con Alberti y Lorca al frente, y entre sus ilustres visitantes contaba, entre otros, con Miguel Hernández, Pablo Neruda y Antonio Machado.

Abierto todo el día todos los días del año, desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la madrugada, Bareto es el nuevo punto de encuentro de oriundos y foráneos para desayunar, tomar el pincho de tortilla de media mañana, el aperitivo, comer, disfrutar de la sobremesa, de las cañas de la tarde, cenar y tomar unas copitas sin prisa. 

En el manifiesto de Bareto sobresale ese firme propósito de ser bar de los de toda la vida: ese lugar donde tiran las cañas bien frías cuando aprietan los 40 grados a la sombra en Madrid y reconfortarse con ese caldo cuando el frío corta. Un sitio para leer las recomendaciones escritas en los espejos, que concede a la barra un papel de protagonista principal, la cual ocupa el 70% del local. El personal, uniformado, corre de un lado a otro, sirve las cañas, los chatos de vino madrileño y los vermús, y se le oye cantar las comandas bien alto, casi a voz en grito. Los camareros también emplatan y elaboran los pinchos, tapas y raciones que los acompañan. El espacio tiene pantallas para disfrutar de fútbol a doquier y en el suelo se pueden encontrar esas servilletas de las que ensucian más que limpian. Bareto es ese bar sin pretensiones de nada más, que se convierte en lugar de culto, núcleo y centro neurálgico de todo tipo de mentes, un lugar donde se vive y donde pasan muchas cosas, constituye una vuelta al bar de verdad, a lo que somos. Hay ruido, el mejor hilo musical y de ambiente. 

Los platos estrella del local son los torreznos, las patatas bravas receta de Madrid, el montado de calamares y el de ternera asada, los flamenquines y el matrimonio de anchoa y boquerón, tapas y raciones para picar, y plato del día que cambiará con las temporadas. 

El local además cuenta con una terraza dotada de vegetación y tarima de madera, sus mesas altas y bajas, distribuidas estratégicamente, permiten tener la mejor vista, a la Puerta de Alcalá, a la Cibeles, a la Casa de América y al Banco de España. 

La decoración está firmada por la prestigiosa interiorista Alejandra Pombo y en la concepción del espacio ha buscado una vuelta al origen y a las cosas prácticas. “El objetivo era centrar la experiencia en torno a la mesa donde lo que importa es lo que vives en el espacio y lo que comes”. En Bareto ha optado por recuperar materiales como los azulejos vidriados, el acero inoxidable, la barra en forma de “U” de macael (mármol blanco). “Volvemos a ese mundo en el que la sencillez y las cosas de toda la vida son las que funcionan”, añade.

Bareto es un formato democrático y versátil, que se adapta a los gustos de todo tipo de público. Y como reza el manifiesto en el que se han apoyado sus artífices: “Nosotros no lo hemos inventado, ya existía”.

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