El armenio Gegam Kazarian ha elegido a Alicante para desarrollar varios proyectos en los que se profundiza en la relación coctelería-gastronomía, pero sobre todo en los que se apuesta por recuperar los alimentos que nos rodean y combinarlos en equilibrio

Gegam Kazarian podría decir que las casualidades han ido forjando su destino. Habla de sí mismo como de un guerrero con una máscara de paz, amor y multiculturalidad que demuestra en cada proyecto y en cada paso de su vida.

Llegó a la coctelería en su ciudad natal, Yerevan, la capital de Armenia, para poder pagar los estudios en la Universidad pero el misterio de las mezclas y el gran ambiente que se vivía detrás de la barra de los locales por los que fue pasando, lo engancharon a un mundo que ha convertido en su modo de vida y casi en su obsesión.

Si se le preguntaba de joven qué quería ser de mayor aseguraba que médico. Pero aunque ahora es uno de los cocteleros más innovadores a nivel internacional, insiste en que su día a día no está muy lejos del objetivo de un doctor: “Hoy en día creo que sigo ayudando a la gente, pero de otra forma”.

Tiene a muchos maestros de la coctelería en su currículum, pero a Gegam le gusta nombrar a sus abuelos como los primeros que le enseñaron a sacar lo mejor de cada producto que lo rodeaba. “Nuestra infancia nos marca inconscientemente hacia el futuro y yo tengo muchos recuerdos con mi abuela recogiendo rosas y haciendo mermelada. A mi abuelo lo ayudaba recoger la uva para pisarla y hacer vino después. Así que crecí entre los olores del campo, conectado con la naturaleza”.

Leer el artículo completo en la revista