Destellos multicolores reflejados en el agua. Ondas sinuosas proyectadas al horizonte. Experiencias de lujo en tierra firme a pie de puerto deportivo. Portugal que se nos muestra con todo su engranaje de turismo de campanillas, una maquinaria que, engrasada, cautiva a cualquiera. Es este Tróia Design un hotel difícil de abarcar en todas sus versiones y posibilidades. Enclave y vistas, arquitectura y diseño, instalaciones ‘wellness’, casino y negocios, gastronomía local, tecnología, arte… Merece una estancia exhaustiva, pero que no canse. Y es que no se puede hacer todo. ¿O sí? Habrá que organizarse e ir por partes. El tiempo es oro. No es corriente encontrar un hotel tan multidisciplinar sin dejar ninguna faceta al tuntún, destacando todas, cuidando sus detalles y su efectismo visual. Tiene mucho de poderío autoconsciente, sabedor de su arquitectura epatante y su entorno de alto poder adquisitivo con vistas al mar y a la Serra de la Arrábida. La exclusividad del hotel viene marcada desde el mismo emplazamiento en la península de Tróia, una lengua de tierra que deja a un lado los acantilados calcáreos de este Parque Natural de Arrábida, y al otro la Reserva del Sado en su formación como estuario y que se enfrenta a la ciudad portuaria y pesquera de Setúbal, como si quisiera dejar muy claro que para llegar hasta ella hace falta algo más que voluntad. Una de las excursiones más recurrentes desde Lisboa, a unos 50 kilómetros al sur, hasta este lugar embaucador se puede llegar bordeando la costa en coche o en un ‘ferry’ que zarpa desde la misma Setúbal. Una vez en el interminable brazo de dunas y playas de arena fina que hace confundir el mar con el río Sado, la sucesión de tapetes de golf convive con un pasado romano de unos cuantos siglos de asentamiento todavía visible. Pinares, rocas y océano en planos contiguos. Un paraje que bien vale una visita al Tróia Design Hotel.
El grupo blue & green ensalza las capacidades portuguesas desde puntos estratégicos como Lisboa, Alentejo y Algarve. Dentro del grupo: los hoteles Altis, establecimientos ‘boutique’ de alma lisboeta; varios ‘resorts’ vacacionales y familiares a la par que deslumbrantes con altas prestaciones balnearias; y este hotel de diseño que pone a Portugal en órbita de la vanguardia hospitalaria. En definitiva, un producto que valora el turismo como sector clave pero que se muestra exigente al proyectarlo con personalidad propia, espíritu sensorial y superación constante. La excelencia marca el camino. Y como todo hotel, el Tróia Design tiene su cronología.