Humildad y trabajo en equipo son los rasgos más característicos de su proyecto. Nacido en Cariñena (Zaragoza), Alberto Ferruz, descubrió su gran pasión por la cocina desde que era muy pequeño. Su primer contacto con este mundo lo consiguió a través de sus padres y del negocio familiar, que ellos tenían en el pueblo donde nació, pero no fue hasta los 14 años cuando Alberto empezó a ayudar seriamente en la cocina. “Al principio trabajaba los fines de semana, después tomé mis primeras clases de cocina con 16 y 17 años y, a partir de ahí, fue surgiendo”, relata Alberto, que asegura que “siempre he tenido madera de cocinero porque es lo que más me gusta”. Una afirmación clara y rotunda que deja entrever el compromiso y la importancia que Alberto pone en su trabajo. Tras viajar, practicar y formarse como cocinero, interiorizando ideas de distintas cocinas; hace dos años, decidió abrir su propio restaurante en Jávea, que es ahora su lugar de residencia habitual, en compañía de otras dos personas, su socio y actual director de sala del restaurante, Pablo Catalá, y otro inversor de origen holandés. Así fue como nació el resturante BonAmb, con el punto en común del desarrollo de una idea: “los tres buscábamos hacer de Jávea un referente gastronómico”.
Situado a las afueras del Parque Natural del Montgó, un lugar inolvidable al que acompaña la brisa del Mediterráneo, se erige el restaurante BonAmb, fruto del empeño y el trabajo de Alberto y de todo su equipo. Cuyo nombre le viene dado por la máxima en la filosofía del chef de “crear un buen ambiente en el que los clientes sean felices, aunando la terraza, el restaurante y, por supuesto, la comida”.

 

 

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