Muchas veces se oye aquello de que conseguir un cliente quizá no sea tan difícil, en cambio si lo es mantenerlo. Una máxima perfectamente aplicable en cualquier tipo de negocio y, por supuesto, la hostelería también debe hacerse eco de ello. Lucio Tanfi, barista formador de la Università del Caffè, de illycaffè, ofrece algunas sugerencias en estas páginas, para conservar ese preciado tesoro como lo son los clientes habituales de un establecimiento de hostelería.
La clientela asidua supone el porcentaje más elevado de los ingresos del local y, por ende, incide en los beneficios del mismo. Según el Estudio “Trade sul canale bar 2013” (Comercio en el canal bar), los clientes habituales representan cerca del 70% de las personas que frecuentan un bar. Una superioridad numérica que debe hacer reflexionar. Perder esa base fija de clientes supondría un importante riesgo para el negocio, y ello porque no sólo son los más “seguros”, sino porque a menudo se conceden algún capricho o realizan una segunda consumición en el local.
Por tanto, la misión del barista debe ser mimarlos y gratificarlos, ya que ello conllevará a asegurarse las ‘ganancias’ futuras.
La política a seguir para mantener cerca la clientela habitual nace del equilibrio entre dos factores. Por un lado, los clientes deben encontrar siempre en el local la excelente calidad de los productos que conocen, y por otro, deben hallar un punto de sorpresa en lo que se les propone, una novedad que les despierte la curiosidad . Ese toque de intriga es necesario para mantener viva la relación.
Un aspecto también fundamental es saber siempre que es lo que desean los propios clientes para dar respuesta y satisfacción a sus necesidades y exigencias, así como prestar atención a las tendencias y demandas del mercado.

 

 

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