Tuxedo Social Club surge en Barcelona como un club secreto en el que se combina una gran librería, una buena coctelería y música en directo. Una dirección por descubrir que debería estar en todas las agendas sociales

Al entrar huele a esos clubes londinenses que durante todo el siglo XX, y algunos hoy en día todavía, mantienen la exclusividad de un buen libro, de una buena conversación y, sobre todo, de una buena copa entre los miembros elegidos para ese lujo.   

Tuxedo Social Club, situado en el barcelonés barrio del Born, ha nacido hace solo un mes y medio precisamente como un club secreto en el que sólo los que sean miembros pueden disfrutar de la mezcla de sabores, olores y sonidos que se ordenan rítmicamente en cada rincón del local. Sólo en menos de 50 días ya ha conseguido 600 socios, y creciendo.

Sus creadores reconocen que sus formas y sus protagonistas salieron de las “novelas publicadas durante los años de regencia de la reina Victoria I, las cuales aportan numerosas imágenes que nos sirvieron de hilo conductor para desarrollar el concepto de Tuxedo Social Club”, explica Fabio Sinini, uno de los socios y coctelero del local.

Entre sus paredes, es fácil mezclar un trago muy clásico con un libro de Dickens o un concierto a piano con esmoquin sin moverse de un cómodo sillón. El objetivo de cada experiencia es crear un espacio diferente y exclusivo donde los socios puedan encontrarse mejor que en su casa, en un espacio “que siempre quisieron o soñaron con tener”, relata este ‘bartender’ que empezó detrás de una barra a hacer mezclas hace ya ocho años.

Durante este tiempo, Sinini ha pasado por diferentes locales y clubes, formándose y mejorando sus mezclas en lugares tan míticos de la noche barcelonesa como Mutis o Collage Art & Cocktail Social Club.

Pero aunque hace menos de una década que está dedicado a buscar las mejores mezclas en su coctelera, desde muy pequeño Fabio supo que quería estar detrás de una barra. “Mi primo gestionaba todos los veranos una discoteca en el sur de Italia. La primera vez que fui me quedé asombrado con la persona que estaba detrás de la barra, la forma que tenía de hablar, su elegancia y el saber estar que transmitía”.

De ahí Fabio aprendió cómo tratar a un cliente, cómo mimarlo y cuidarlo porque es consciente de que llegan a su barra buscando buenas sensaciones, una relajación. “Estos momentos son los que más disfruto: hacer algo para poder mejorar el día de un socio o de un cliente cuando viene”, asegura.

Lo cierto es que Tuxedo Social Club no nació de un día para otro. Fabio Sinini le estuvo dando muchas vueltas en su cabeza durante mucho tiempo. “En los últimos dos años, antes de tomar la decisión de abrir Tuxedo Social Club, trabajaba en la coctelería Old Fashioned, y entre los turnos del local fue tomando forma la idea de crear un club secreto que combinara libros, cócteles y música. Elegir el local no fue fácil porque Sinini y sus socios buscaban el espacio perfecto donde poder evadirse de la rutina diaria, un ambiente privado y discreto donde no preocuparse por el reloj ni por el paso del tiempo.

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