Hay pasiones que se desarrollan desde temprana edad y que directamente entran por los ojos. La primera experiencia que Francisco Javier Ruiz tuvo con el mundo de la ‘mixología’ es buen ejemplo de ello: “la primera vez que entré en contacto con la coctelería tenía 16 años; recuerdo que cayó en mis manos una revista y me llamaron mucho la atención las fotos de cócteles y sus recetas. Desde ese momento no era raro verme con cocteleras improvisadas tratando de hacer mezclas de todo tipo”. Según añade este ‘bartender’, ahora ya un profesional consagrado, “mi faceta más profesional arrancó hace ya mucho con esporádicos trabajos en diferentes bares de Cornellà de Llobregat (Barcelona), que es la ciudad donde resido, preparando ‘Mojitos’, haciendo de promotor o lo que hiciera falta. Aunque el momento culmen en este oficio fue hace ocho años, cuando decidí dar un giro a mi vida, haciendo realidad mi sueño de juventud de montar una coctelería en mi ciudad: Coctelería Lubbok”. En este encantador y personal espacio que es la Coctelería Lubbok, Francisco Javier trabaja la coctelería clásica con cócteles como ‘Negroni’, ‘Manhattan’ o ‘Dry Martini’; una coctelería popular con propuestas como ‘Mojito’, ‘Caipirinha’ o ‘Piña colada’; una coctelería de autor con creaciones como el ‘Cynagold’ o el ‘Estopa’ y, además, una carta dedicada a cócteles con cerveza. Según explica este ‘bartender’, “cuando abrí el local quise dar protagonismo, además de a los cócteles, a la cerveza, por ello, cree un Club de la Cerveza, y me he ido especializando en cervezas artesanas e internacionales. También imparto talleres y cursos sobre coctelería con cerveza, muy valorada en EE. UU pero todavía muy poco en nuestro país, en mi local y en otros locales que me piden colaboración en este sentido, e incluso he impartido alguna ‘Master Class’ al respecto en escuelas de coctelería y similares, ya que, desde hace algún tiempo, mi faceta docente en cuestión de cócteles y cervezas forma parte de mi día a día”.

 

 

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