Este joven asturiano descubrió la pasión por la comida en la cocina de su abuela Lilia, aunque de pequeño ya disfrutaba acompañando a su madre a hacer la compra. Se formó en la Escuela de Hostelería de Leioa (Bizkaia) y comenzó a trabajar en Gijón gracias a un trabajo que le consiguió su abuelo en el restaurante Ciudadela. De allí dio el salto a Madrid para unirse al equipo de Sergi Arola. En ese tiempo realizó varios ‘stages’ en restaurantes como El Poblet de Quique Dacosta, en Denia, o Alinea, de Grant Achatz, en Chicago, ambos con tres estrellas Michelín. En 2012 le llegó la oportunidad de emprender su propio negocio y se trasladó a Nueva York para abrir Andanada 141, donde consiguió una estrella Michelín en 2014, convirtiéndose en el primer español en lograr este galardón fuera de España. Tres años más tarde inició el proyecto Tapas Club en Singapur; un concepto de restaurantes españoles que rápidamente se expandió por países vecinos. Este perfil internacional lo completó con proyectos en Rusia, México o Suiza, entre otros destinos. En la actualidad, es chef ejecutivo de Azotea Grupo, donde desarrolla la propuesta gastronómica de todos sus espacios: Picalagartos Sky Bar & Restaurant (Madrid), Azotea del Círculo (Madrid), Azotea Forus Barceló (Madrid), Justa Rufina (Sevilla), El cuartel del Mar (Chicalana de la Frontera, Cádiz) y Sal Verde (Alcaidesa, Cádiz). Reconoce que elabora una cocina honesta y de calidad donde no falta un toque de sensibilidad. Buscan que cada plato tenga “golosidad” y por eso ha elegido esta receta dulce. “En mi memoria gustativa siempre hay un postre con chocolate relacionado con los momentos más felices de mi vida y para la Navidad me gusta reivindicarlo”.

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