Abre su segunda sede en la capital en el número 10 de la Corredera Baja de San Pablo, fiel a su filosofía: un concepto de cocina más ‘healthy y non stop’ pero, en esta ocasión, todas las cocciones se hacen a las brasas. Su oferta es versátil y muy completa

El concepto hostelero Mamá Chicó inaugura un segundo local en la capital. El primero abrió sus puertas en la calle Recoletos y ahora lo hacen en la Corredera Baja de San Pablo, en el barrio de Malasaña. Un formato de cocina casual
‘non stop’ que hace suyas, en fondo y forma, las tendencias que marcan los restaurantes más ‘top’ del mundo.

Con este nuevo local, Mamá Chicó ya suma cinco establecimientos en nuestro país. Las raíces de este ‘format’ hay que buscarlas en Rafaela Susana Fasanella, madre y gran cocinera porteña a la que desde pequeña apodaron Chicó; apodo que ha servido de inspiración al concepto gastronómico creado por su hijo Martín.  

Se trata de una familia de expertos panaderos procedente de Buenos Aires, que aterrizaron en Galicia abriendo en A Coruña su primer restaurante, para dar el salto a la capital cuatro años después. 

Muchos viajes por Sídney y Melbourne, la panadería neoyorquina Dean & DeLuca, el hygge danés en su máxima expresión en la mayoría de locales de Copenhague y, sobre todo, el primer La Place que abrió en Ámsterdam, con su llamativo producto expuesto y su obrador a la vista, son los principales espacios y países que inspiraron el germen de Mamá Chicó, que presenta una cuidada decoración y ambiente europeo. 

“Con la apertura en Corredera Baja tenemos la oportunidad de implantar el concepto tal como lo proyectamos mi padre y yo hace años”, asegura Martín, hijo de Chicó y de Héctor Presumido, profesional con más de treinta años de experiencia en hostelería. “Ya contábamos con el ‘know how’ para poder hacer una cadena de comidas joven y con un fuerte impacto en la imagen, pero ahora Malasaña nos permite darle ese espíritu artesano, acogedor y ‘slow’ que siempre hemos buscado”, afirma.

Las protagonistas de este espacio son, además de sus verduras y carnes a la brasa, las ‘pizzas’ elaboradas a la parrilla, que en los últimos años han ganado protagonismo tanto en Argentina como en nuestro país. De forma rectangular alargada y preparadas con masa negra de carbón vegetal activado, lo que les otorga un característico color negro y las hace más digestivas, se ofrecen cuatro sabrosas variedades, también disponibles para llevar: de calabacín y berenjena con vinagreta de miel y mostaza antigua, queso de cabra y nueces; otra con base de ‘ricotta’, ‘boletus’, puré de trufa negra, rúcula y lascas de parmesano; la de setas de temporada con ‘foie’, cebolla caramelizada y rúcula con reducción de balsámico y ‘coulis’ de frambuesa, y la de jamón ibérico, huevos rotos, aceite de trufa blanca y rúcula crujiente.

Con una amplia selección de entrantes para compartir, en el capítulo ‘Al carbón y al sarmiento’, se ofrecen platos que incluyen carnes, pescados y mariscos a la brasa.

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