El aceite español está sufriendo fuertes caídas de precios por circunstancias ajenas al propio sector, como un olivar tradicional que compite con modernos o el amplio ‘stock’ de la última campaña

Está siendo un año negativo para el sector olivarero español. En la última campaña en nuestro país se ha producido una macro-cosecha de 1,2 millones de toneladas, en un contexto de bajas cosechas en el resto del mundo. Esto ha hecho que España cuente con más del 90% del aceite almacenado del mundo y que los precios hayan sido perjudiciales para nuestro país. Solo el año pasado, produjimos el 53% de todo el aceite a nivel mundial. “Y en este contexto es muy difícil venderlo todo”, nos cuenta José Luis Murcia, director de la ‘World Olive Oil Exhibition’ (WOOE), la mayor feria del mundo dedicada al aceite de oliva. “Los precios bajaron considerablemente el año pasado, pero donde más se notó fue en España, obviamente porque hay muchísima más oferta”. Para hacernos una idea, el siguiente país productor de aceite de oliva es Túnez, y ha producido 380.000 toneladas. Le sigue Italia, que tras años encadenando malas cosechas, se ha recuperado con una estimación de entre 120.000 y 150.000 toneladas. “Están a años luz”, concluye. En lo que respecta al precio hay varios factores que confluyen: el primero es este desajuste entre la oferta y la demanda, aunque también el hecho de que grandes superficies utilicen el aceite como reclamo y se genere una presión sobre los productores para que bajen los precios. En el año en que se vende menos, esta presión estalla y hace que los productores vendan al precio que puedan; incluso a pérdidas. El director de la WOOE apunta también a otro grave problema: la rentabilidad. “Las nuevas plantaciones son más rentables, tanto superficies intensivas como superintensivas, porque combinan la eficiencia con nuevas tecnologías, árboles que dan más producto o una recogida mecánica, entre otras diferencias”.

Para hacernos una idea de la magnitud de estas cifras, sabemos que en total hay 11,5 millones de hectáreas de olivar en el mundo, de las cuales el 24% están en España. Somos el mayor productor de aceite de oliva del mundo y, de toda nuestra superficie olivarera, el 71% es de olivar tradicional. “Los olivos modernos son capaces de producir 1 kilo de aceite a entre 80 céntimos y 1,2 euros, mientas que el tradicional necesita 2,2 euros para producir 1 kilo de aceite. Por este motivo se produce un doble desequilibrio. De todo el aceite producido en el mundo, el 40% es de olivar moderno y éstos pueden resistir los bajos precios en origen, mientras que el tradicional no puede hacerlo”, lamenta Juan Vilar, consultor estratégico de la WOOE y profesor de la Universidad de Jaén.

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