En pleno barrio de Salamanca, Bless Hotel Madrid presenta su lujo actual con Martín Berasategui al frente de la oferta culinaria, un ‘rooftop’ con vistas despejadas y hasta una bolera en el sótano

Madrid experimenta una indiscutible fase de transformación hotelera. Tras demasiados años viviendo de hoteles de lujo clásico y de un parque de cuatro estrellas competitivo, por fin actualiza formatos más sugestivos y actuales con propuestas con las que posicionarse como una de las grandes capitales del mundo. Mientras quedan todavía aperturas jugosas, acudimos a la última más comentada, en este caso en pleno barrio de Salamanca, zona que poco a poco también ha tenido que ir poniéndose al día. La calle Velázquez, la misma en la que sigue enseñoreado el hotel Wellington, acoge la inauguración del Bless Hotel Madrid, un imponente nuevo cinco estrellas adscrito al sello The Leading Hotels of the World y el primer hotel en Madrid de Bless Collection Hotels, una de las marcas de lujo más extrovertidas y cosmopolitas de Palladium Hotel Group. En verano de este mismo año se hará realidad el Bless Hotel Ibiza, más hedonismo todavía.

El inmueble elegido, de mediados del siglo pasado y sede del antiguo Gran Hotel Velázquez, es un edificio que engaña en sus reducidas dimensiones exteriores. El recorrido interior por sus recovecos, sin embargo, descubre una tal profundidad que hace que no se haya escatimado en espacios. Podría decirse que al Bless Hotel Madrid no le falta de nada. Pero para sorpresa, su bienvenida, aunque cada vez cunda más esta manera de romper con los protocolos habituales. El portero, de impecable vestuario, abre las puertas al visitante y lo mete en situación. De golpe, nada de ‘lobby’ de hotel sino más bien un bar lleno de columnas. Para cumplir con los trámites de registro hay que atravesar este primer umbráculo hasta localizar la recepción, estratégicamente oculta para no intimidar al que no ejerce de huésped. Un mostrador circular instalado en una pequeña biblioteca sirve a las pertinentes funciones. Sí, en efecto, se trata de un hotel.

Esta distribución responde a la lógica de diseñar un hotel más disfrutable que no se ciña a los códigos preestablecidos. Así se preserva el necesario hermetismo que requiere un alojamiento sin menoscabar otros usos urbanos más de hoy. La recepción funciona en segundo plano para favorecer la libertad de movimientos y potenciar el hotel como un lugar de ocio compartido. Si ahora todo fluye más fácilmente es gracias a que con el nuevo hotel casi todo ha cambiado. La obra supuso un vaciado y una estructura renovada, con apenas contados elementos anteriores, como la fachada, la cúpula original y la escalera de caracol, una magnífica pieza de mármol que, con carácter protegido y embellecida con una lámpara cascada, se erige como la imagen más esencial del Bless Hotel Madrid.

CÓCTELES CASTIZOS, EL MESÓN DE BERASATEGUI Y HASTA UNA BOLERA

Del ‘look’ definitivo del hotel se ha ocupado Lázaro Rosa-Violán, omnipresente interiorista de hoteles que en esta ocasión ha tomado como referencia el Madrid clásico de los años 50, un poco al estilo de la serie de televisión Velvet, aunque sin caer demasiado en la nostalgia o el reciclaje ‘vintage’. Recuperemos de nuevo la llegada: lo primero que se ve nada más entrar es la barra del bar Versus Lively Lounge. Donde antes se levantaba la cúpula de recepción hoy esta barra circular con forma de tambor se corona con un homenaje al desaparecido bar La Ruleta, un pequeño local contiguo muy conocido por sus ‘gin tonics’. Los números rojos y negros que decoran el friso superior descolocan si no se sabe leer el guiño. 

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