Crece la demanda de ‘snacks’ saludables, de verduras o con sabores étnicos, mientras que los chefs se apuntan a su uso en platos como ensaladas, salsas o cremas

El aperitivo es, sin duda, uno de los hábitos más arraigados en nuestra cultura. Tomar una bebida acompañada de un pequeño ‘snack’ antes de la comida o a media tarde es una costumbre patria asociada a momentos de relax y actos de indulgencia. Tomamos un tentempié para darnos un capricho o calmar el hambre momentáneamente y solemos apreciar este acto en momentos de socialización cuando se producen, por ejemplo, en los bares, aunque también se pueden realizar de forma individual. En general se trata de momentos de consumo ocasionales y moderados que se pueden realizar en cualquier momento del día, como respuesta a una necesidad energética puntual o un capricho aislado. 

La Asociación de Snacks, entidad que representa los intereses generales del sector de los aperitivos, clasifica estos productos de la siguiente manera: patatas fritas; productos de aperitivo a base de cereales, verduras u hortalizas (como palomitas de maíz, tortillas y aperitivos fritos y extrusionados); frutos secos (almendras, avellanas, nueces, pistachos, piñones, pecanas, anacardos, nueces de macadamia) y cacahuetes; semillas (pipas de girasol, pipas de calabaza); y frutas desecadas (ciruelas desecadas, uvas pasas, dátiles, higos secos, orejones de albaricoque), aunque estas últimas no entrarían en la categoría de salados. Desde la propia asociación recomiendan incorporar los frutos secos a una dieta equilibrada en proporciones adecuadas por su alto contenido en fibra y alta calidad de grasas, mientras que el resto de ‘snacks’ deben integrarse en la dieta de forma moderada.

Leer el artículo completo en la revista