Después de la pandemia, los protocolos de limpieza y desinfección en hostelería y restauración se hicieron más exigentes. La industria mantiene la eficiencia de estos productos pero apuesta por una fórmula cada vez más sostenible

La pandemia supuso un cambio en los estándares de limpieza y desinfección de todos los establecimientos de hostelería. Todos recordamos esas imágenes en las que el camarero desinfectaba profundamente las mesas y las sillas a la marcha de unos clientes y antes de que otros se sentaran. Eran protocolos muy estrictos que sirvieron, poco a poco, para ir ganando más normalidad y confianza en la actividad del sector Horeca.

Aunque con el paso del tiempo el sistema se ha ido relajando en algunos aspectos, los fabricantes de productos de limpieza aseguran que los profesionales de la hostelería y la restauración siguen exigiendo estándares parecidos y mucho más altos que los que se daban antes del confinamiento y de la aparición de la Covid-19.

“La pandemia supuso un cambio de paradigma en los procesos de limpieza y desinfección en este sector, pasando de no tener gran relevancia a la hora de seleccionar el local donde íbamos a comer o simplemente tomar unas cañas, a ser imprescindibles”, aclara Pilar Espina, directora general de la Asociación de Empresas de Detergentes y Productos de Limpieza (Adelma). 

Estos sistemas de limpieza delante de nosotros trataban de provocar una confianza y seguridad en los clientes que ahora se da por hecha, aunque no se produzca siempre delante de sus ojos. “Desde entonces este tipo de prácticas lógicamente ya no son necesarias, aunque los protocolos de limpieza sí que han perdurado en la hostelería y la restauración, con el consiguiente incremento del consumo de esta gama de artículos ya que los clientes continúan esperando altos estándares de limpieza”, explica Espina.

Por eso, la asociación de productores reconoce que, mientras el consumo de otros productos sí ha sufrido en los últimos años grandes vaivenes debido a la situación económica, en el caso de las referencias de limpieza se han mantenido y han vuelto paulatinamente a cierta estabilidad, “menos en los precios que no pueden mantenerse en niveles prepandémicos sino que son acordes con la actual situación económica”.

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