La mayoría de las cerveceras de este tipo aseguran que el sector está creciendo en España poco a poco pero piden protección contra las grandes marcas que venden productos artesanos que no lo son en realidad

Las hay rubias, morenas, rojas, con sabores, experimentales, con años en el mercado, nuevas, de todas las variedades… pero todas las cervezas artesanales tienen en común, precisamente, la etiqueta que garantiza un proceso artesano de elaboración. Y sus productores exigen que esa verdad se tenga en cuenta también a nivel legislativo para proteger su trabajo.

“La cultura cervecera en España es muy limitada y tampoco hay mucho interés por parte de los organismos públicos en que se desarrolle. Esto facilita que las grandes marcas industriales saquen productos al mercado calificándolos como artesanos, cuando no lo son. Lo que contribuye todavía más a confundir a un público que entiende bien poco. No hay ninguna ley que persiga esto”, denuncian desde la cervecera Menduiña.

En La Sagra ahondan en la idea de que la cultura cervecera aquí “no es tan profunda como en otros países europeos porque aquí ese espacio lo ocupa el vino, que sí goza de una popularidad y de un estatus. Sin embargo, poco a poco, la curiosidad y el amor por la cerveza van calando en lo que es una gran oportunidad para el crecimiento del sector”.

Según los datos de esta cervecera, “el consumo y, por consiguiente, su producción, se ha multiplicado de manera exponencial en la última década pasando de 18.000 hectolitros en 2010 a más de 400.000 en los últimos años”.

De ahí que los productores reclamen al menos una legislación ajustada que evite que las grandes marcas lancen nuevas cervezas que llaman artesanas cuando claramente no lo son. “Las multinacionales transmiten lo que significa una artesana a través de la publicidad pero no saben hacerlo a través del producto final como nosotros”, reivindican en The One Beer.

Además de la falta de protección, estas pequeñas cerveceras tienen que enfrentarse al acceso a los canales de distribución. La cervecera Borda asegura que su distribución habitual es “en tiendas de tipo ‘gourmet’ con productos ecológicos, y en bares y restaurantes que prefieren apostar por productos locales”. Pero advierten de que “Horeca es difícil de conquistar”.

En esa misión se encuentra La Sagra que apuesta por hoteles, bares y restaurantes no sólo por “el volumen de consumo” que supone sino por ser “el escaparate perfecto para la marca”. En su caso, han conseguido “tener una presencia muy importante en grandes superficies por toda la geografía española” e incluso se puede ver su cerveza en grifo “en la zona centro”.

 

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