Un nuevo equipo ha recuperado el único club de ‘jazz’ de Valladolid para, sin tocar su esencia, dotarlo de una carta de tragos que homenajean a la coctelería más clásica con algunas adaptaciones a los gustos actuales

Es lo último en la noche vallisoletana y eso que lleva décadas sin moverse del mismo sitio. Sinners Club, la nueva coctelería que abre sus puertas en un tradicional ‘jazz club’ del centro de la ciudad, pretende mantener la esencia del local original pero introduciendo el ruido de las cocteleras entre tanta música.

“El proyecto viene de tiempo atrás, cuando el antiguo propietario del local se jubiló y buscaba a alguien que se hiciese cargo de él pero manteniendo su espíritu”, explica Juan Valls, el propietario y responsable de la barra en la que se han empeñado en sacar cócteles para acompasar el ritmo del escenario.

Hasta su llegada, el Herminios, así se llamaba el local, era el ‘jazz club’ más antiguo de la ciudad, con casi 50 años de historia a sus espaldas. Valls era consciente de que que se trataba de un local mítico que había ofrecido música en directo y coctelería a varias generaciones de Valladolid y era obligado conservar y potenciar ese poso de sabiduría musical y también en tragos. 

“Nosotros estábamos listos para aceptar un reto tan difícil como el de hacernos cargo de un local tan arraigado en la ciudad y darle nuestro sello, actualizándolo desde unos principios comunes y sin perder ni un ápice de su historia”, añade Valls.

La primera decisión, y las más complicada, fue qué hacer con el nombre. Herminios estaba unido a lo que había sido ese volcán cultural en Valladolid y el nuevo equipo quería poner en valor lo que había sido pero sin dejar de lado lo que iba a ser el club con su llegada y renovación.

“No fue una decisión fácil la de cambiar el nombre. Creímos que era algo necesario para reforzar la idea de cambio”, explica el ‘bartender’. 

Y aún más difícil todavía fue elegir el nuevo cartel que se colocaría en la puerta. Tenía que ser un nombre relacionado con el ‘jazz’ y con lo que se iba a servir en la barra y así surgió la idea de pecar, pero en el buen sentido de la palabra. 

“Sinners viene de la idea de pecar con clase, al más puro estilo ‘rat pack’ y hace alusión a la canción de Nina SimoneSinnerman”, el ‘jazz’ y el pecado han estado unidos desde sus comienzos a este local”, recuerda Juan Valls.

Pero los clientes no sólo quieren ‘pecar’ en sus gustos musicales o en buscar esos grupos de ‘jazz’ con piano y saxofón que marcan la diferencia de este local con el resto de coctelerías que se encuentran en la ciudad porque “somos el único jazzclub de Valladolid”. Juan Valls y su equipo eran conscientes de que la barra también tenía que ser un reclamo para todos los que apostaran por pasarse por el Sinners.

“Nosotros sólo ofrecemos bebidas con una coctelería de alta calidad. Nos centramos en una oferta de tarde noche, como sería un ‘jazz club’ en toda regla”, asegura.

 

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