Las ventas de cocinas y hornos han vuelto a números verdes mientras la hostelería ha aumentado su facturación en un 21% en este último año. Cuatro chefs nos revelan qué esperan de sus equipamientos

Siempre se habla de la calidad del producto a la hora de hacer un buen plato y, obviamente de la maestría del propio chef, pero muchas veces no se tiene en cuenta que cada aparato que se utiliza en la cocina puede determinar que una nueva preparación sea un éxito o un fracaso. Y los cocineros lo saben muy bien.

Por eso, la elección de los equipamientos de cocinas y hornos es una de las decisiones más difíciles que tiene que tomar el profesional de la gastronomía a la hora de elaborar una nueva carta o cuando abre un nuevo local o lo reforma. Es un vínculo que va a ser clave en la deriva que vaya a tener el restaurante.

Conscientes de ello, las empresas de equipamientos de cocinas y hornos reconocen que el año 2020 supuso un parón en seco de sus ventas e incluso una caída respecto a las previsiones anuales puesto que con toda la hostelería cerrada por las restricciones de la pandemia, poco tenían que hacer estas fábricas ante cero nuevas aperturas.

“La industria de equipamiento sufrió un duro golpe en tanto que era proveedora de sectores tan afectados por cierres y restricciones a causa de la Covid-19 como fueron la hostelería y el turismo”, explican desde la Federación Española de Asociaciones de Fabricantes de Maquinaria para Hostelería, Colectividades e Industrias Afines (Felac) para referirse a ese año horrible para el sector.

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