Decidió dar un giro a su vida profesional. Y lo hizo. Aparentemente las dos trayectorias seguidas son dispares, pero observándolas con detenimiento se encuentra una similitud: la comunicación. Dejó atrás el mundo de las Telecomunicaciones y se adentró en el campo de la ‘mixología’, y además por la puerta grande. “Me matriculé en la primera promoción a nivel nacional de Bar Masters de la Cámara de Comercio de Madrid y conseguí la “Excelencia” como alumno de la promoción, lo que me dio la posibilidad de obtener una beca para el curso de Sumillería que realizaba también la Cámara de Comercio, y me titulé. Fue a partir de ahí cuando empezaron a surgir proyectos y no he parado hasta ahora”, comenta Ramón Parra Esteban, durante nuestra agradable conversación. De eso ya han pasado unos seis años y, desde entonces, Ramón no ha cesado en su convencimiento de verse rodeado de cocteleras. Primero fue la coctelería Galatea “local que me dio la oportunidad de coger experiencia compaginándolo con mis estudios de sumillería” -comenta Ramón Parra-. De ahí me fui a Chicote a trabajar los fines de semana; posteriormente monté mi propio negocio en el número veintidós de la mítica Gran Vía madrileña, y actualmente estoy contratado por los Hoteles Innside by Sol Melía para dirigir los bares de estos hoteles de Madrid, creando una identidad de bar en ellos, incluso con un concepto muy personal, encargándome además de que el equipo trabaje según nuestros estándares de calidad y de coctelería”.
Una profesión que le viene como anillo al dedo en la que su capacidad socializadora despliega todos sus efectos. “Siempre me he considerado muy sociable. Me gusta relacionarme con las personas y, en realidad, todos tenemos algo de anfitriones, lo que demostramos cuando viene alguien a nuestra casa deseando agradarle al máximo. Algo que yo extrapolaba al mundo del bar, donde te relacionas con muchas personas con el deseo de que disfruten de la mejor experiencia en tu espacio”, afirma este ‘bartender’ madrileño.
Ramón Parra agita su coctelera entre el clasicismo y la vanguardia. “Siempre me he considerado un amante de la coctelería clásica, porque creo que es el “abc” de nuestra profesión y el pilar de todo. Pero a partir de ahí, me gusta añadir alguna técnica diferente, más sofisticada, pero que se pueda siempre ejecutar en una barra y en hora punta en el local”, manifiesta Ramón.