Esta coctelería clandestina lleva seis años revolucionando la noche santaderina con una apuesta por la calidad en todas sus bebidas y un botellero único, con más de 800 referencias

Les unió el amor por la coctelería y el reto de sacudir el panorama nocturno de Santander a base de tragos. Sergio Gómez y Ángel Ontavilla soñaron, desde el principio, con abrir un ‘speakeasy’, un lugar clandestino para los amantes de los cócteles, y luego ya ir expandiendo el negocio con otras opciones. “Tenemos otros dos bares más y muchos planes”, amenaza Sergio entre risas, uno de los socios. 

Hace ya seis años, con más ideas que dinero, como reconoce el propio Gómez, buscaron un local en Santander con todas las posibilidades para crear un templo a la coctelería. “Está a dos minutos del centro, pero Little Bobby Speakeasy es un local con dos plantas que nos permite tener la coctelería en la parte de arriba y un club de ‘jazz’ abajo, que se convierte en una discoteca los fines de semana”.

La inspiración estaba clara. Los dos querían homenajear a esas coctelerías ocultas de los años 20 en EE.UU. que desafiaron a la Ley Seca inventando los cócteles que han marcado las barras hasta nuestros días. Una alegoría del desafío que ellos planteaban en una ciudad donde los clientes apuestan más por algo clásico, menos innovador.

“En Santander hay poca cultura de coctelería, y hace 6 años menos, así que queríamos crear algo diferente. Pensamos en un lugar que evocara los años 20, con toda la decoración y la esencia de esos locales. De hecho, al Little Bobby se entra por un portal en el que tienes que dar una contraseña para que se abra la puerta”, explica Sergio Gómez.

El acertijo enorme que hay en la entrada parece que ha atraído a mucho aventurero que quiere probar no sólo la coctelería clásica sino los ‘twist’ que se han ido creando desde esta barra con una apuesta siempre por la bebida pura, Premium, pero sorprendente.

Y es que el espíritu de contrabando que se respira en estas cuatro paredes lo lleva implícito el nombre del local: “Little Bobby Speakeasy era un ‘after’ que había en Chicago en los años 20. Tenían también un club de ‘jazz’ y nos pareció un buen nombre. Antes de dar forma al proyecto nos documentamos bastante para que todo estuviera en concordancia. ¡Hasta el botellero es una alacena antigua auténtica!”.

Precisamente el botellero no sólo es un reflejo de lo que buscaban los dos socios sino también la muestra de cuál es la apuesta de este local con alma.

“La principal diferencia con los otros bares de aquí es que tenemos uno de los mejores botelleros de España, sobre todo en ‘whisky’ y en tequila. Uno de los más amplios con 800 referencias”, advierte Sergio recordando que incluso cuentan con referencias de coleccionistas.

Pero esta exclusividad no la guardan sólo para ellos mismos o para algún cliente VIP. Desde hace tres años tomaron la decisión de quitar todas las marcas estándar de su barra y trabajar únicamente con marcas Premium.

“Pensamos que es como si alguien viene a tu casa y le quieres ofrecer lo mejor. Eso es lo que hacemos, poner todas nuestras copas con licor Premium”, aclara. Y todo al precio de una copa normal. “No queríamos combinar los dos tipos y diferenciarlos por el precio. Lo eliminamos directamente y apostamos por el Premium y ha funcionado muy bien, pues la gente sabe que viene a tomarse una copa de calidad y a lo mismo que cuesta en cualquier otro local”.

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