La leche es uno de los alimentos claves para el crecimiento de cualquier persona, pero las centrales se han tenido que adaptar a la diversidad que pide el consumidor en bares y restaurantes que cada vez más solicita variedad a la hora de elegir el acompañante principal del café

El paquete de leche sigue apareciendo en los carros de la compra en una media de cinco litros cada vez que nos pasamos por el supermercado. Pero sobre todo, sigue apareciendo dando el toque perfecto a muchos cafés que pedimos en un bar o en un restaurante, eso sí, cada vez de forma más especializada y variada.   

El producto más tradicional de nuestra dieta, sobre todo en el desayuno y la sobremesa, ha tenido que reinventarse en los últimos tiempos para dar solución a las nuevas necesidades que presentan los consumidores españoles en el consumo diario de este elixir blanco.

Por eso, en los últimos años, los profesionales de restaurantes y cafeterías se han dado cuenta de que tras la barra, ya no basta con tener un paquete de leche entera. Ni siquiera con uno más de desnatada o semidesnatada. En los locales parecen haber entrado fuerte y para quedarse las bebidas vegetales, las leches enriquecidas, las especiales para hotelería y hasta algunas que se compran especialmente para la realización de repostería.

Y los datos de distribución tienden a avalar estos cambios. Mientras el consumo de la leche clásica ha caído un 1,9% hasta el mes de agosto de este año, otros modelos de bebidas paralelos a los lácteos como las vegetales, sobre todo la de soja pero también la de avena, arroz o almendras, han crecido en su consumo hasta un 10%, según los datos facilitados por Sebastián Rodríguez-Correa, ‘client executive’ de la consultora Nielsen.

Hay varias razones para explicar la bajada en la venta de la leche tradicional, pero el análisis principal que se hace desde el mercado es que más que hablar de caída lo que tendría que verse es como un trasvase de consumo hacia otros tipos de leches o productos más ligeros que ayuden, por ejemplo, a lidiar con las altas temperaturas que hemos tenido estos años o a completar los nuevos gustos y hasta las necesidades de una parte de clientes cada vez más importantes dentro de este sector como son los vegetarianos o intolerantes.

De hecho, según los datos recogidos por Rodríguez-Correa de Nielsen, una de las variedades que más ha crecido en este último año son las leches digestivas, las ‘sin lactosa’, cuya venta ha subido un 15%, en un intento de las las empresas productoras de satisfacer las opiniones de los que dicen que la lactosa provoca daños estomacales.

Otros de los factores que han provocado el descenso de la venta de la leche tradicional es la aparición de algunos productos prefabricados como las cápsulas de café o las bebidas ‘ready to drink’. En este sector, algunas marcas, como Pascual, han optado por crear formatos mini de leche sin lactosa que les facilita seguir introduciendo sus productos también en estos sectores.

Entre los aspectos positivos que están sosteniendo las perspectivas del mercado lácteo, están la mejora de la economía y, sobre todo, la recuperación de la hostelería que han supuesto un incremento del consumo de cafés, desayunos y sobremesas, repercutiendo directamente en la venta de la leche y de bebidas vegetales.

“Los hábitos de los españoles están cambiando y el consumo fuera del hogar está en auge. Si tenemos en cuenta el mercado total de leche, este sigue con crecimientos negativos, pero hemos detectado un crecimiento positivo en estos últimos meses”, aseguran desde la empresa Calidad Pascual.

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