Además de las grandes regiones elaboradoras de espumosos, existen numerosas pequeñas bodegas que innovan con la producción de este tipo de vinos, cuyo mercado crece lento pero seguro

Tradicionalmente en nuestro país, dentro de la categoría de vinos espumosos, hemos consumido (y seguimos consumiendo) aquellos procedentes de Cataluña, de donde procede el 95% de la producción de cava, a pesar de la dura competencia que representan otros productos rivales, como el champán o el ‘prosecco’ italiano. Sin embargo, en los últimos años se ha producido en España un aumento de bodegueros fuera de esta región interesados en elaborar vino espumoso, aunque en un cómputo global de lo que representa la elaboración de vino en general, éstos aún representan producciones muy pequeñas. En este reportaje contaremos con la opinión de distintos Consejos Reguladores, que analizan la actualidad de esta tendencia al alza.

CRECIMIENTO PAULATINO

Las Denominaciones de Origen que recogen las mayores producciones de vino espumoso están, como es lógico, en Cataluña. La de mayor producción, entre las consultadas por Bar Business, es D.O. Penedés, que ha pasado de las 610.000 botellas del 2016 a las 625.000 del pasado año, entre las cuales, se ha exportado el 41%. Según sus propios reglamentos, “la elaboración de vinos espumosos de calidad al amparo de la D.O. Penedés se hará con uvas y vinos provenientes de agricultura ecológica”, lo cual representa un aspecto diferenciador de otras regiones.

En D.O. Tarragona, por ejemplo, 3 empresas de las cuales el 98% lo elabora una sola de ellas, producen, en total, alrededor de 15.000 a 20.000 botellas de esta categoría. De esa producción, el 30% sale fuera de nuestras fronteras. Los vinos espumosos que se elaboran bajo esta certificación resultan frescos y marinos, ya que tienen sus viñas cerca del mar, algo que se refleja tanto en sus vinos espumosos como en sus vinos secos. Ángeles Collado Renovell, secretaria técnica de la D.O. Tarragona, considera que “la elaboración de vinos espumosos está aumentando de manera muy pequeña. Sobre todo, las bodegas pequeñas tienen interés por elaborar productos diferenciados dentro de la Denominación de Origen”. Algunas de ellas, nos comenta, “optan por elaborarlos por el método ancestral para dar una característica diferenciada a sus elaboraciones”. Aun así, reconoce, “competir con la D.O. Cava puede ser difícil, pero a la vez, debido al momento que está viviendo la D.O. Cava, las empresas que elaboran espumosos con una Denominación de Origen territorial hacen gala de sus diferencias. En la D.O. Tarragona se están elaborando vinos espumosos con variedades que no permite el Cava, como pude ser la Moscatel, lo cual también es un elemento diferenciador”.

En D.O. Empordá, por su parte, la producción de la campaña 2017/2018 ha sido de 15.384 botellas, muy por debajo de las producidas en la campaña anterior, cuando alcanzaron las 25.141 botellas. De toda esta producción, tan solo el 1% se exporta al mercado exterior. En su caso, como señala Alicia Juher Chetrit, responsable del departamento técnico, “un hecho diferencial son las variedades utilizadas, mayoritariamente Garnacha Blanca, Garnacha Negra y Macabeo para espumosos blancos y Garnacha Negra y Cariñena para los rosados”.

Aunque las cantidades producidas son muy pequeñas, Juher considera que “hay una tendencia de crecimiento lento; cada vez hay más bodegas que están haciendo espumosos”; sin embargo, aún tiene poca presencia en hostelería, ya que casi toda la producción se vende directamente en la bodega. En términos generales, estima que los retos a los que se enfrentan estos bodegueros se centran en aumentar su producción: “tenemos buenos espumosos pero la gente no los conoce”, admite.

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