La industria de bebidas refrescantes sale al paso de las demandas de los consumidores, asume compromisos voluntarios y promueve hábitos saludables, en una línea de crecimiento ético y sostenible. La actividad del sector de bebidas refrescantes está vinculada con muchos de los 17 ODS

Las bebidas refrescantes en nuestro país conforman un sector comprometido con la salud, el bienestar de los consumidores, con la protección del medio ambiente y que avanza por una senda sostenible y ética. Según ha puesto de manifiesto la Asociación de Bebidas Refrescantes (ANFABRA) durante su Asamblea, que ha tenido como lema: “Time to Refresh”, las bebidas refrescantes bajas o sin calorías, siguiendo la tendencia de años anteriores, continúan ganando cuota de mercado. Los consumidores demandan cada vez más estos productos y desde la industria se responde ampliando las opciones para elegir. Este incremento se produce en todos los sabores, y especialmente en los refrescos de cola sin azúcar y sin calorías, que crecen casi un 27% respecto a 2020. En general, la mayoría de las categorías han evolucionado positivamente. Las bebidas refrescantes de limón, con un incremento del 18%, junto con las energéticas (+22%), las bebidas para deportistas (+9%), las de naranja (+8,7%) y las de té (+5,6%), son las que más suben.

Tal y como se detalló en la citada Asamblea que, con la participación del secretario general de Consumo y presidente de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), Rafael Escudero, ha reunido a representantes de empresas del sector para hablar de la recuperación y analizar los retos de futuro y las estrategias para avanzar hacia un crecimiento sostenible, ético y responsable con las personas y el entorno, la industria de bebidas refrescantes es un referente a la hora de responder a las demandas de los consumidores, asumir compromisos voluntarios y promover hábitos saludables. Así, entre 2010 y 2020, se ha reducido en un 38% el azúcar puesto en el mercado español procedente de estas bebidas. España se sitúa entre los países que lideran la reducción de azúcar, superando ya el compromiso de alcanzar una reducción del 33% anunciado por UNESDA, la federación que agrupa a esta industria en Europa, para la UE en 2025.

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