Hablamos con Borja Rentería, de La Potxola Whisky Shop de Madrid, especializada en ‘single malt’, sobre los gustos del consumidor de ‘whisky’ escocés y de la actualidad de las tendencias sobre este destilado noble que no deja de fascinar

Si entendemos que el mundo del ‘whisky’ en general se está abriendo con iniciativas cada vez más flexibles y dispares, amén de la creciente demanda por la producción artesanal y por encontrar nuevos orígenes, el ‘whisky’ escocés resiste en su posición de prestigio inquebrantable. Y así parece que seguirá por mucho tiempo porque el ‘scotch’ no tiene rival. De los escoceses aprendieron japoneses y españoles, por ejemplo. La tradición todavía es un valor y a tradición no les gana nadie en cuestión de agua de vida. 

Pero, como tampoco es una categoría inmutable sino que se ve afectada por distintas corrientes, nos acercamos a ella desde una pequeña tienda especializada que desde hace año y medio abastece en el barrio de Salamanca de Madrid a los paladares más exigentes del ‘single malt’ producido en las cinco regiones del país del león rampante. A esta tienda nos dirigimos para encontrarnos con Borja Rentería, un bilbaíno de 46 años que viene del mundo empresarial y que en un momento dado tuvo el tiempo y los recursos económicos para plantearse abrir un rincón del ‘whisky’ como La Potxola. Un fan del destilado, por lógica. “Me gusta el sábado por la noche, cuando cierro la tienda, elegir algo curioso y beberme una copita. No me puedo permitir beber todo lo que traigo, pero de cada cosa me he estudiado a fondo su ficha técnica”. Casi 300 referencias han pasado por La Potxola, no solo de escocés, sino también de japonés, irlandés, americano y español. 

Así que con Borja repasamos sus impresiones de presente y futuro acerca del ‘scotch’, testando los gustos del consumidor. Comprobamos que más edad no significa más calidad, que cada ‘single malt’ tiene su momento, que la estricta legislación escocesa no deja mucho espacio a la innovación, que el mapa de las regiones del ‘whisky’ escocés es mera orientación geográfica porque ya se admite que casi todo se reduce a la destilería en cuestión, no ya a su ubicación. También que el movimiento NAS (‘No-Age Statement’) es un hecho, de la misma manera que la fuerza del barril sin dilución (‘cask strenght’) seduce a los bebedores más virtuosos que a partir de su altísima graduación lo modulan a su gusto con unas gotas de agua fría o un hielo. Que los acabados vinícos son tendencia mundial. Y que, en un sector tan opaco, cada vez se exige una mayor transparencia en la información del etiquetado. Nos centramos en el ‘single malt’, el que para Borja es el patrón de la calidad de un escocés. Y conocemos más curiosidades. 

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