El sector se mantiene estable a pesar de los efectos negativos de la pandemia en la restauración. El tomate frito, la mayonesa y el kétchup continúan liderando el consumo en el mercado español 

No hay duda de que los efectos de la crisis originada por la pandemia han sido muy perjudiciales para muchos negocios, principalmente en la hostelería. Sin embargo, numerosos sectores, pese a las circunstancias adversas, se mantienen estables y su consumo sigue siendo muy habitual. Es el caso de las salsas que, en el año 2020, en plena pandemia, siguió creciendo. 

Según el Informe de Alimentación en España 2021, publicado por Mercasa, el consumo en los hogares se disparó durante el confinamiento, especialmente en las variedades de tomate frito, mayonesa y kétchup, a las que siguen la mostaza y las salsas para cocinar. 

“La mayonesa continúa siendo el segmento más importante, seguida por el mundo de salsas para carnes, siendo este el más dinamizado durante la pandemia”, resume Sabrina Cassia, ‘client manager’ en Kantar, división Worldpanel. “Este desarrollo fue influenciado por el crecimiento de las barbacoas y el traslado de ocasiones de fuera del hogar a dentro del hogar, pero, con la nueva normalidad, comienza a retroceder. Sin embargo, las salsas barbacoas, las salsas para patatas o hamburguesas continúan incorporando hogares compradores, demostrando que hay hábitos que han llegado para quedarse y que en la nueva normalidad aún hay espacio para crecer en nuevas ocasiones dentro del hogar y desarrollar nuevos usos”, puntualiza. Según esta misma consultora, el mercado de las salsas frías representa 427 millones de euros de negocio y alcanza el 95,2% de la población española, con un patrón de compra mensual y un ‘ticket’ promedio en torno a los 2 euros. 

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