¿Qué tiene esta bebida mágica que, salvando la distancia geográfica y las contingencias adversas, persevera en la conquista de mercados y en la seducción de cada vez más paladares? Fernando Cano Trevino, del CRT, nos cuenta las claves

Estamos viviendo un momento histórico, único en el mundo. Sobre todo en el sector de las bebidas espirituosas, inclusive las de Denominación de Origen como el tequila”. Son las primeras palabras con las que Fernando Cano Trevino, Representante para Europa del Consejo Regulador del Tequila (CRT), inicia una conversación en la que testamos el estado actual de las cosas respecto a un destilado reconocido además en 2019 con la Indicación Geográfica por la Unión Europea.  

Son precisamente los acuerdos comerciales y las relaciones con los organismos europeos parte de nuestro acercamiento a la labor profesional de Cano Trevino, con la pandemia haciendo de las suyas en un mercado global que, a pesar de todo, no impidió que se cerrara 2020 con 374 millones de litros de tequila producidos y con 286 millones de litros exportados en todo el mundo. El tequila no parece tener techo. 

Hablamos de cultura milenaria y de economía social, de cócteles y de mitos, de un negocio pujante y de ser una bandera mundial. De tradición y de sostenibilidad. De innovación y de moda. El hermano mayor de los destilados de agave se debe a su materia prima. Por eso es diferente. Por eso es mágica. 

“Lo que me une al tequila, como mexicano, es la pasión. La Denominación de Origen Tequila tiene una historia maravillosa que abarca más de 250 años de producción, al principio como vino mezcal. Nos avala esa carga histórica y, sobre todo, que el tequila utiliza una materia prima única, súper compleja y la más costosa en el mundo: tienen que pasar de siete a diez años antes de jimar un agave con toda su inulina y sus azúcares reductores óptimos para elaborar el tequila en la destilería. Con esta pasión asumí el cargo hace casi veinte años”.

Son diecisiete años de representación europea, ahora desde Ginebra aunque antes dirigió las oficinas del CRT en Madrid y Bruselas.

“Tuve el honor de iniciar las actividades del CRT en España, pero no era suficiente. El tequila estaba teniendo una penetración de mercado mundial, sobre todo en Europa, donde la historia del tequila nace en 1997 cuando México y la UE firman su acuerdo bilateral. Además, desde hace veinticuatro años México reconoce un paquete de más de doscientas Denominaciones de Origen europeas mientras México entonces solo tenía dos: el tequila y el mezcal. Así se inició esta historia de protección, exportación y acceso a mercados. Se eliminaron las tarifas arancelarias y España empezó a jugar un papel fundamental en el crecimiento y a consolidarse como el segundo o tercer mercado después de Estados Unidos”.    

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