En 2021, todas las variedades de leche fresca, entera, semidesnatada y desnatada, han crecido en ventas por valor y volumen, capitaneando ese  aumento la categoría de desnatada, que contrasta con las caídas en el consumo de la leche de larga conserva y las leches no líquidas, como la concentrada, condensada, evaporada o en polvo

La leche es una de las principales producciones ganaderas de nuestro país. La cadena de producción, transformación y comercialización del sector lácteo (vaca, oveja y cabra) factura en torno a 13.000 millones de euros al año, y genera más de 60.000 empleos directos. El consumidor conoce los numerosos beneficios para la salud que proporciona el consumo regular de leche, como un elevado contenido de nutrientes proteínas de alto valor biológico, además de hidratos de carbono (lactosa), grasa, vitaminas liposolubles y minerales, especialmente calcio y fósforo. Además de obtener el 60% del calcio de la dieta a través de la leche y sus derivados, este consumo ayuda a prevenir enfermedades. De hecho, la Fundación Española de Nutrición (FEN) recomienda un consumo de tres lácteos al día; sin embargo, la pandemia modificó muchos de los comportamientos relativos al consumo, especialmente el extradoméstico. La caída del consumo en bares, restaurantes, hoteles y ‘catering’, debido a su cierre durante el confinamiento y la pandemia, se ha visto reflejado en un importante descenso de las ventas por volumen y valor, que no se han visto compensadas por los crecimientos de doble dígito registrados en el consumo en hogar, como nos cuenta InLac, la Organización Interprofesional Láctea. 

Mercasa facilita datos de consumo fuera del hogar relativos a 2020, los últimos disponbiles, y en su informe Alimentación en España 2021, se manifiesta que el consumo extradoméstico de leche durante ese año fue de 148,1 millones de litros, lo que suponen 4,3 litros per cápita al año. El gasto total ascendió a 1.256,3 millones de euros, lo que significan 36,9 euros de gasto per cápita. Destaca el consumo extradoméstico de leche con café, que suponen el 92,9% del consumo total. Como es lógico, este consumo fue notablemente inferior al de 2019 debido a los efectos de la pandemia en la restauración, por lo que está por ver cómo se ha comportado el consumo en 2021. Concretamente, durante 2020 se produjo un descenso del consumo del 40,3% de consumo de leche fuera del hogar y existen distintas particularidades en el perfil del consumidor. Por ejemplo: se advierte un consumo superior de leche en hombres, en consumidores de clase media y alta; aumenta a medida que el consumidor es de más edad hasta llegar a un nivel máximo en individuos de 60 a 75 años; y también crece la demanda cuanto más grande es la población donde reside el consumidor. “Tras el fin de la pandemia, los consumos irán variando seguramente, aunque existen grandes incertidumbres aún sobre cómo evolucionará. Está por ver, por ejemplo, si el aumento de la inflación y el coste de los hogares puede provocar una caída de visitas a la hostelería, canal donde se consumen grandes volúmenes de lácteos. También está por ver cómo evolucionará el turismo, especialmente de cara a Semana Santa y verano, porque en España también tenemos un consumo muy elevado ligado a los turistas en lugares de ocio como hoteles y restaurantes”, apuntan desde InLac. 

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