La nueva normalidad ha impuesto una serie de restricciones que ha hecho que hoteles, restaurantes y bares busquen soluciones en las nuevas tecnologías para poder adaptarse y seguir abiertos

Los hoteles y restaurantes se han visto obligados a cambiar radicalmente su forma de gestionarse si quieren sobrevivir, como negocio, a las medidas de restricción impuestas por el Covid-19. Prohibidas las cartas y menús físicos sobre los que los clientes pasaban su tiempo pensando qué querían comer, consejos para implementar el pago con tarjeta o con otros métodos que no impliquen tocar billetes y monedas, controlar el aforo intentando optimizar al máximo las mesas con las que cuentan y hasta imponer otras líneas de negocio, como el ‘delivery’, son algunas de las alternativas que han surgido a las restricciones y que parecen haber llegado para quedarse.

Por suerte, las nuevas tecnologías y sus aplicaciones a la hostelería y la restauración han reaccionado rápidamente al rescate de muchos de estos locales, en algunos de estos aspectos, y en otros, que ya estaban implementados, han ampliado sus opciones.

CARTAS DIGITALIZADAS

La mayoría de los negocios de Horeca ha optado en esta pandemia por las cartas digitalizadas para poder seguir ofreciendo sus propuestas a los clientes. Códigos QR, páginas web o aplicaciones han sido algunas de las opciones que las nuevas tecnologías han ofrecido para estos momentos. Según la ‘startup’ especializada en este desarrollo, QuéCarta, los negocios que han implementado sus cartas digitales, han experimentado un aumento del consumo en sus comandas de hasta un 25%, tanto por el llamado ‘impulso’ que da a los usuarios como por la reducción de los tiempos de espera en la llegada de los platos. Además, han permitido aumentar la rotación de sus mesas hasta un 60%, una buena forma de compensar el límite del aforo impuesto por el coronavirus.

Javier Lorenzo, cofundador de QuéCarta, aclara que “uno de los factores que está estimulando el consumo a través de las cartas digitales es el impulso, y es que al poder realizar el pedido nada más sentarse en la mesa, sin necesidad de la atención del camarero, aumenta ese deseo de pedir más y más rápido. Un ejemplo es la bebida, cuando llegas a la mesa y te sientas y puedes pedir inmediatamente sin esperar a que acuda el camarero se adelanta la intención de consumo y, por lo tanto, la cantidad”.

En general, el 70% de los hoteleros que era reticente a este nueva forma de comandas ha cambiado de opinión por el ahorro de costes que supone. “Hoy los restaurantes y bares que han abierto, lo hacen con una limitación de aforo que para muchos negocios se hace insostenible con los gastos fijos que ya tienen. Sin embargo, con las cartas digitales, los clientes pueden pedir su consumición directamente sin tener que esperar al camarero, la comanda se recibe y se sirve más rápido permitiendo ahorrar hasta un 60% del tiempo”. 

Leer el artículo completo en la revista